Por fin estamos entendiendo a los superancianos y por qué su cerebro se niega a envejecer

Durante mucho tiempo se ha aceptado como una realidad inevitable que la memoria se deteriora con la edad, basándose en datos como el hecho de que una persona de 80 años suele recordar apenas la mitad de las palabras de una lista de vocabulario que alguien de 50 o 60 años. Sin embargo, un cuarto de siglo de investigación liderada por científicos estadounidenses ha demostrado que esta creencia no se cumple en todos los casos.

Desde el año 2000, el Instituto de Neurología Cognitiva y Enfermedad de Alzheimer de la Universidad Northwestern lleva un seguimiento longitudinal de individuos denominados “superancianos”. Se trata de personas mayores de 80 años que, en pruebas de recuerdo de palabras, exhiben una capacidad cognitiva comparable a la de adultos de entre 20 y 30 años más jóvenes.

Hallazgos clave del estudio

“Sabíamos que los cerebros de las personas con una longevidad excepcional estaban biológicamente activos, adaptables y flexibles, pero el porqué seguía siendo un misterio”, explica Tamar Geffen, profesora asociada de neuropsicología en la Facultad de Medicina de Northwestern.

Hasta la fecha, 290 personas han participado en el programa; 133 se encuentran en seguimiento activo y 101 han sido catalogados como superancianos. La edad promedio de estos últimos es de 90,1 años, y el máximo alcanzado es de 111 años. Setenta y siete participantes consintieron autopsias cerebrales tras su fallecimiento, lo que ha permitido obtener datos detallados a nivel estructural y celular.

Diferencias estructurales y de deterioro cortical

  • En la mayoría de los adultos mayores de 80 años la corteza cerebral muestra una atrofia notable; en los superancianos este adelgazamiento es mínimo.
  • Un estudio longitudinal de 18 meses reveló una tasa de pérdida cortical del 1,06 % en los superancianos, frente al 2,24 % observado en adultos mayores típicos.
  • La corteza cingulada anterior, zona vinculada a la motivación, la emoción y la interacción social, es significativamente más gruesa en los superancianos, superando incluso a la de personas de 50‑60 años.

Características celulares

Puntos Clave
  • Los superancianos mayores de 80 años mantienen una capacidad de recuerdo de palabras comparable a adultos de 20‑30 años más jóvenes
  • En el estudio longitudinal, la pérdida cortical en superancianos es de 1,06 % en 18 meses, casi la mitad de la tasa del 2,24 % observada en adultos mayores típicos
  • La corteza cingulada anterior, zona clave para motivación y emociones, muestra menos adelgazamiento en los superancianos, indicando mayor preservación estructural
  • Hasta la fecha, 77 superancianos consentieron autopsias, proporcionando datos celulares y estructurales que revelan cerebros biológicamente activos, adaptables y flexibles.
  • Mayor densidad de neuronas de von Economo, células especializadas en forma de huso que aparecen en especies con alta capacidad cognitiva.
  • Reducción marcada de ovillos neurofibrilares, lesiones típicas del Alzheimer, en comparación con cerebros de ancianos convencionales.
  • Neuronas más grandes en la corteza entorrinal, área clave para la formación de recuerdos.
  • Preservación de neuronas colinérgicas del prosencéfalo basal, con menos acumulación de lesiones y anomalías axonales.
  • Activación microglial considerablemente menor, lo que indica una menor neuroinflamación.

Los análisis postmortem también permitieron distinguir dos perfiles cerebrales entre los superancianos. Algunos presentan “resistencia”, es decir, no desarrollan lesiones típicas del Alzheimer como placas de beta‑amiloide o ovillos neurofibrilares. Otros exhiben “resiliencia”, donde, aun existiendo lesiones, la función cognitiva se mantiene intacta.

Curiosamente, la relación entre estos resultados y los hábitos de vida resultó ser débil. Mientras algunos superancianos llevan dietas equilibradas y hacen ejercicio moderado, otros continúan fumando, consumiendo alcohol o llevando estilos sedentarios. El consumo de medicamentos era similar al de la población mayor promedio.

Lo que sí parece caracterizar a este grupo es un alto nivel de sociabilidad y una visión positiva de las relaciones interpersonales, factores que difieren de los mayores de edad comparable.

“Este es un gran avance en la comprensión de cómo el cerebro humano procesa la cognición, forma recuerdos y envejece”, afirma el profesor Ollie Lazaroff, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Illinois en Chicago. “Entender por qué algunos cerebros envejecen de forma más saludable contribuirá enormemente a promover un envejecimiento cognitivo saludable, a diseñar medidas preventivas y a desarrollar tratamientos para la demencia, incluido el Alzheimer”.

Javier Mendoza Silva
Javier Mendoza Silva Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con enfoque en derechos humanos. Ha trabajado para medios impresos, digitales y radiofónicos en Latinoamérica.

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