La misión que puso a cuatro personas a simular vivir en Marte por un año se enfrenta a su punto crítico
Antes de enviar astronautas a Marte y establecer los primeros hábitats en el planeta rojo, la NASA necesita entender cómo se comporta una tripulación en condiciones análogas en la Tierra. Con ese objetivo, la agencia construyó el hábitat marciano “Mars Dune Alpha”, un módulo de 158 m³ que ha albergado a cuatro personas durante 378 días entre 2023 y 2024.

El proyecto, denominado CHAPEA (Crew Health and Performance Exploration Analog), estudia la forma en que los integrantes trabajan, conviven y mantienen su rendimiento bajo aislamiento prolongado, como si ya vivieran en Marte.
CHAPEA‑2: la fase crítica del experimento
La primera misión, CHAPEA‑1, fue considerada un éxito porque se validó el hábitat y los protocolos básicos. La NASA no divulgó todos los datos recopilados, pero confirmó que, a mitad del encierro, los participantes mostraron signos de agotamiento mental y una disminución de la eficiencia.
En la segunda misión, CHAPEA‑2, el equipo se encuentra ahora en la etapa más delicada del experimento, el punto en que el estrés suele alcanzar su nivel máximo.
Tras 200 días dentro del hábitat, los cuatro integrantes de CHAPEA‑2 enfrentarán dos semanas completas sin contacto con “la Tierra”. La simulación reproduce una situación real: cuando Marte está detrás del Sol, las comunicaciones se interrumpen o se pierden totalmente. Durante este apagón total, la tripulación deberá operar de forma autónoma; si algo falla, el control de misión no podrá asistirles.
Los miembros de la misión son, de izquierda a derecha: Ellen Ellis, Ross Elder, James Spicer y Matthew Montgomery.
El periodo de desconexión es más prolongado que en la misión anterior. Además, la tripulación tendrá que resolver fallas simuladas en su equipamiento siguiendo únicamente los procedimientos preparados por la NASA. “Lo que nos mantiene motivados es saber que estamos contribuyendo directamente a los objetivos de la exploración del espacio profundo”, afirmó James Spicer, ingeniero de vuelo, en un comunicado de la agencia.
Vida diaria en el hábitat

- Ejercicios físicos programados para contrarrestar la pérdida de masa muscular y ósea.
- Caminatas marcianas simuladas y experimentos de geología con análogos de regolito.
- Mantenimiento del módulo y gestión de recursos limitados, como alimentos, agua y energía.
- Gestión de la comunicación retrasada con la Tierra (entre 4 y 24 minutos de latencia).
- Resolución de emergencias en sistemas de soporte vital y otros equipos críticos.
La tripulación de CHAPEA‑2 tiene previsto salir al exterior del hábitat en octubre de 2026. Mientras tanto, la NASA ya está analizando los datos de rendimiento cognitivo y físico obtenidos, los cuales servirán para planificar misiones futuras a la Luna y a Marte.
“Las lecciones operativas aprendidas, junto con los datos detallados de salud y rendimiento que esta tripulación está proporcionando, llegan en el momento perfecto para informar el desarrollo de una presencia lunar sostenible y los objetivos a largo plazo para las misiones tripuladas en Marte”, comentó Sara Whiting, gerente de la misión.
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