Elon Musk pierde su demanda histórica contra Sam Altman y OpenAI
Elon Musk sufrió la más clara derrota en su controversia legal contra OpenAI, después de que un jurado federal y la jueza de distrito Yvonne González Rogers determinaran que la demanda presentada contra la empresa de inteligencia artificial y sus ejecutivos, Sam Altman y Greg Brockman, fue interpuesta fuera del plazo legal permitido.

El jurado, integrado por nueve miembros y reunido en un tribunal de Oakland, California, emitió su veredicto unánime tras menos de dos horas de deliberación. Concluyeron que los plazos de prescripción habían expirado mucho antes de que Musk presentara su demanda en 2024, por lo que el caso debía ser desestimado. La recomendación del jurado, aunque no vinculante, fue aceptada de inmediato por la jueza González Rogers, quedando así firme la decisión.
Decisión del jurado y consecuencias
La demanda de Musk acusaba a Altman y Brockman de, con el apoyo financiero de Microsoft, transformar OpenAI en una empresa for‑profit mucho más grande de lo que los fundadores habían concebido hace casi 11 años, cuando la organización se creó como una entidad sin fines de lucro. Además, Musk alegó tres supuestos ilícitos: abuso de confianza en el ámbito benéfico, enriquecimiento ilícito y una supuesta complicidad con Microsoft.
Al determinar que la acción legal se presentó fuera del plazo, el jurado no se pronunció sobre la validez de dichas acusaciones.
Durante la audiencia, el abogado de Musk, Marc Toberoff, apenas pudo decir “Apelación” antes de abandonar la sala, mientras que los representantes de OpenAI no ofrecieron comentarios inmediatos. Sin embargo, el abogado de OpenAI, William Savitt, había calificado previamente la demanda y el proceso subsiguiente como “un espectáculo de hipocresía magnánimamente orquestado”.
Musk estuvo presente en la corte durante apenas unos días, mucho menos que los ejecutivos de OpenAI, y abandonó el país poco después, viajando a China en un momento crítico del proceso. Según Savitt, “fue una sorpresa ver que, en lugar de presentarse en la jurisdicción donde presentó la demanda, el Sr. Musk optó por subirse al Air Force One y viajar a China”.
El caso, más allá de sus implicaciones financieras, simboliza la rivalidad entre dos de los mayores magnates tecnológicos, cuyas diferencias surgieron de una breve alianza y una disputa de liderazgo que, a fin de cuentas, compartían visiones similares sobre el futuro de la IA generativa. El intento de Musk de alcanzar un acuerdo antes de iniciar el juicio no prosperó.
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