Cómo las stablecoins están tomando el sistema financiero sin hacer ruido
En la Stablecoin Conference 2026, celebrada en el World Trade Center de la Ciudad de México, los protagonistas del sector coincidieron en que la verdadera meta de las stablecoins es pasar desapercibidas y convertirse en la infraestructura subyacente de la economía cotidiana.
La invisibilidad como objetivo
Felipe Vallejo, director de asuntos corporativos de Bitso, recordó que “las stablecoins ya se usan para pagos internacionales” y señaló que el ecosistema global gestiona alrededor de 350.000 millones de dólares en activos bajo manejo y circulación. Ben Reid, director de stablecoins de Bitso y gerente general de Juno, añadió que la aspiración no es que la gente las utilice más, sino que deje de percibirlas como un activo diferente al dinero tradicional. “Cuando el hecho de que la divisa sea una stablecoin pasa a segundo plano y se da por sentado, ahí es cuando se convierte en verdadera infraestructura financiera”, afirmó.
Imran Ahm, director de operaciones de Bitso, describió el escenario ideal como aquel en que las stablecoins “simplemente sean el riel funcional por el cual ocurre el movimiento de dinero”. En la misma línea, Channi Greenwall, fundadora y directora general de la firma de seguridad Olympix, anticipó que el futuro de estas monedas “no será ruidoso, será silencioso, bajo el capó, pero más eficiente”. No obstante, advirtió que la invisibilidad tiene un costo si no se gestiona adecuadamente: los exploits en contratos inteligentes y protocolos han destruido 22.000 millones de dólares en el ecosistema cripto, y se hackean entre 5 y 7 millones de dólares por semana.
Javier Vargas, director de asociaciones estratégicas en Rain, empresa emisora de tarjetas respaldadas por stablecoins, ejemplificó la visión con una anécdota cotidiana: “Cuando vayas a comprar tu café no vas a estar emocionado de decir ‘pagué con stablecoins’. No, pagué con dinero”.
El objetivo de “desaparecer” se refuerza con la percepción de los usuarios: la experiencia de compra debería sentirse idéntica a la de una transacción con efectivo o con tarjeta convencional.
Latinoamérica, de necesidad a liderazgo
En la región, la adopción ha sido impulsada por la necesidad. Antônia Souza, directora de criptomonedas para Latinoamérica y el Caribe en Visa, señaló que Brasil, México y Argentina superan la media global en uso de stablecoins. Cristian Huertas, director de ingresos de Saptiva IA, explicó que “ha sido un terreno muy fértil en economías en distress económico”. En países como Argentina y Venezuela, las stablecoins han servido como línea de vida, facilitando la recepción rápida de fondos y una parcial dolarización de los ahorros.
Sthefano Batista, responsable de Latinoamérica en Figment, recordó el “corralito” argentino de 2001, cuando los ahorros se convirtieron en una moneda local arbitraria. “Esa experiencia explica por qué la región adoptó stablecoins más rápido que otros mercados con monedas más estables”, afirmó.
Abraham Cobos, cofundador y director general de la fintech Bando, sostuvo que Latinoamérica ya no es periférica en el negocio global de stablecoins: “Hay muchos casos donde el 80 % de los ingresos de las empresas más importantes de la industria provienen de Latinoamérica”. La combinación de necesidad y oportunidad ha posicionado a la región como un motor clave del sector.
Desafíos y limitaciones
- Liquidez insuficiente: Bernardo Brites, director general de Trace Finance, indicó que operaciones de gran escala, como una transferencia de 500 millones de dólares, aún no pueden ejecutarse completamente con stablecoins debido a la falta de liquidez en monedas locales.
- Retraso en la adopción masiva: Caitlin Barnett, directora de regulación y cumplimiento en Chainalysis, recordó que la promesa de una adopción generalizada lleva casi una década de retraso desde los primeros lanzamientos, como el de Gemini.
- Brecha legal: Tom Whitworth, director de producto en Gauntlet, señaló que el paso del mundo on‑chain al off‑chain, donde intervienen tribunales y regulaciones tradicionales, sigue sin una ruta probada.
- Obstáculos regulatorios: Marwan Forzley, director general de Veem, y Sebastián Villanueva, encargado de ventas para Latinoamérica en Checker, coincidieron en que el principal cuello de botella no es la tecnología, sino el cumplimiento, el KYC y la fragmentación normativa entre países.
En Estados Unidos, el Congreso discute dos leyes clave: el Genius Act, que ya regula la emisión de stablecoins, y el pendiente Clarity Act, que definiría la jurisdicción aplicable a los activos digitales. Patrick Witt, director ejecutivo del Consejo de Asesores sobre Activos Digitales de la Casa Blanca, estimó una probabilidad del 50 % de aprobación antes del receso de agosto, describiendo el proceso como “un pato”: “Puede que no veas mucha actividad en la superficie, pero bajo el agua hay mucho movimiento”.
Mientras tanto, México ha adoptado un modelo regulatorio que clasifica los activos virtuales como bienes, no como moneda de curso legal. Hugo Castrejón, director general de Dynerox, explicó que esta clasificación permite a startups operar sin necesidad de licencias bancarias tradicionales. Miguel González, gerente para México en Sumsub, destacó la ventaja para viajeros: “Antes había que convertir dinero para pagar en otro país; ahora, con stablecoins, el mismo pago puede realizarse directamente en diferentes países”.
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