La ONU insta a las tecnológicas a revelar y asumir el verdadero costo ambiental de la IA
El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió este 23 de junio que la inteligencia artificial (IA) solo podrá ser una herramienta para un futuro mejor si las compañías tecnológicas son transparentes sobre el coste ambiental que implica su desarrollo y operación.
En un discurso pronunciado durante la Semana de la Acción Climática de Londres, Guterres señaló que los centros de datos que alimentan los modelos más avanzados de IA consumen cantidades colosales de agua, energía y territorio, lo que genera un elevado impacto ecológico y afecta a comunidades vulnerables.
Iniciativa para la Transparencia Ambiental de la IA
El mandatario propuso crear una “Iniciativa para la Transparencia Ambiental de la IA”, un llamado a que las grandes empresas que desarrollan esta tecnología midan y publiquen públicamente sus impactos, incluyendo:
- Emisiones de carbono.
- Consumo de agua.
- Uso de suelo.
- Compromiso de cubrir toda la demanda energética de sus centros de datos con fuentes renovables antes de 2030.
Esta propuesta forma parte de siete acciones prioritarias que Guterres ha identificado para gobiernos, empresas y la sociedad civil, con el objetivo de enfrentar lo que él denomina “una historia de dos crisis”: la climática y la energética.
Según un estudio del Instituto de Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de la ONU (UNU‑INWEH), los centros de datos de IA podrían consumir alrededor de 945 teravatios‑hora (TWh) de electricidad a principios de la próxima década, lo que representa casi el 3 % del consumo mundial de energía eléctrica y equivale al doble de lo que consume Francia en un año.
El mismo informe indica que la huella hídrica de estas instalaciones podría igualar el consumo anual de agua potable de los 1.300 millones de habitantes de África subsahariana. Además, la superficie ocupada superaría los 14 500 km², una zona comparable al doble del área metropolitana de Yakarta, Indonesia, donde viven más de 32 millones de personas.
Guterres subrayó que, además de transparentar la huella ambiental de la IA, es necesario establecer normas globales para que el sector del petróleo y el gas alcance emisiones netas cero de metano, simplificar los procesos administrativos que permitan la expansión de la infraestructura eléctrica basada en energías renovables, duplicar la financiación destinada a la adaptación climática y proteger a la ciencia de la desinformación sobre el cambio climático.
El secretario general también enfatizó que el modelo económico basado en combustibles fósiles es insostenible y que las energías renovables ya son una alternativa viable y cada vez más competitiva. Más del 90 % de la nueva capacidad renovable instalada en el mundo resulta ahora más barata que las opciones fósiles de menor costo. En 2025, la capacidad renovable existente generó ahorros estimados en 480 mil millones de dólares al reducir el consumo de combustibles fósiles y evitó emisiones superiores a las combinadas de Estados Unidos, la Unión Europea y Japón.
“Tenemos la enorme oportunidad y la responsabilidad de convertir esta ‘historia de dos crisis’ en una única historia de determinación, equidad y progreso compartido. Podemos cerrar el capítulo de los combustibles fósiles y construir un futuro impulsado por energías renovables y basado en la justicia climática”, concluyó Guterres.
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