El Alzheimer presenta signos detectables incluso 10 años antes de manifestarse

El Alzheimer no surge de forma abrupta. Durante años, antes de que aparezcan los típicos problemas de memoria y el deterioro cognitivo, se acumulan en el cerebro proteínas como el amiloide y la tau. Detectar señales en esta “fase silenciosa” podría permitir prevenir la enfermedad o intervenir de manera temprana.

Un análisis a gran escala de historiales médicos electrónicos, llevado a cabo por un equipo de la Universidad de Vanderbilt, muestra que afecciones como la depresión, los trastornos del sueño y la hipertensión arterial pueden manifestarse más de una década antes del diagnóstico de Alzheimer.

Qué reveló el estudio

Los investigadores trabajaron con registros electrónicos de salud (EHR) anonimizados provenientes de dos bases de datos independientes. La primera, MarketScan, reúne reclamaciones de seguros de EE. UU y contiene datos de más de 150 millones de personas; sirvió como conjunto de exploración para identificar nuevas correlaciones. La segunda, el sistema EHR del Vanderbilt University Medical Center (VUMC), incluye información de aproximadamente 3 millones de pacientes y se utilizó como grupo de validación.

En MarketScan se identificaron 43 508 pacientes con diagnóstico de Alzheimer y 419 455 sujetos de control, emparejados por edad y sexo. Los investigadores revisaron los diez años previos al diagnóstico y compararon la frecuencia de 1 722 códigos de enfermedad. En VUMC se analizaron 1 112 códigos. El proceso estadístico reveló 406 afecciones más comunes en los futuros pacientes con Alzheimer en la base de MarketScan y 102 en VUMC; 73 de ellas coincidieron en ambas fuentes.

Entre las condiciones más destacadas se encontraban:

  • Trastornos mentales: depresión, ansiedad, trastorno bipolar, esquizofrenia, trastorno delirante, alucinaciones e ideación suicida.
  • Trastornos neurológicos y del sueño: insomnio, apnea del sueño, temblor esencial y convulsiones.
  • Problemas endocrinos y metabólicos: diabetes tipo 2 y deficiencia de vitamina B.
  • Enfermedades cardiovasculares: hipertensión, arteriosclerosis cerebral e isquemia cerebral.

Si bien la pérdida de memoria y el deterioro cognitivo leve aparecen en los datos, el hallazgo de que afecciones aparentemente no relacionadas –como los trastornos del sueño, las enfermedades mentales y la hipertensión– preceden al Alzheimer por más de diez años abre una nueva perspectiva para comprender la evolución de la enfermedad.

Puntos Clave
  • El Alzheimer muestra señales detectables en la “fase silenciosa”, hasta una década antes de los síntomas cognitivos típicos
  • El estudio analizó registros electrónicos de salud de más de 150 millones de personas (MarketScan) y 3 millones de pacientes del VUMC, identificando cientos de afecciones previas al diagnóstico
  • Entre las condiciones que aparecen con mayor frecuencia en futuros pacientes con Alzheimer se encuentran la depresión, trastornos del sueño, hipertensión y diabetes, además de trastornos neurológicos y psiquiátricos
  • Se hallaron 73 afecciones que coincidieron en ambas bases de datos, lo que sugiere que la detección temprana de estos factores de riesgo podría permitir intervenciones preventivas antes de la aparición del Alzheimer.

El estudio también exploró la intersección entre estos hallazgos clínicos y los antecedentes genéticos. Utilizando el biobanco BioVU del VUMC y el UK Biobank, los investigadores analizaron la asociación entre las 73 afecciones identificadas y los factores genéticos de riesgo para Alzheimer. Diecinueve de esas condiciones mostraron una correlación significativa con variantes genéticas específicas o con puntuaciones de riesgo poligénico.

El alelo APOE ε4, conocido como el principal factor de riesgo genético para el Alzheimer, presentó la asociación más fuerte, vinculándose particularmente a patologías cardiovasculares como la hiperlipidemia, la enfermedad cerebrovascular y la arteriosclerosis. Cuando se excluyó el gen APOE de la puntuación de riesgo poligénico, la mayoría de las asociaciones perdieron significancia, lo que sugiere que muchas de ellas están impulsadas por este locus.

Una observación adicional del análisis fue la correlación inversa entre Alzheimer y cáncer. En ambas bases de datos se registró una menor frecuencia de diagnósticos tumorales entre los pacientes que posteriormente desarrollaron Alzheimer, un hallazgo que concuerda con estudios epidemiológicos previos y que los investigadores planean seguir investigando.

Actualmente, fármacos como lecanemab y donanemab han demostrado ralentizar la progresión del Alzheimer en sus etapas iniciales, aunque aún no existe una cura definitiva. La importancia de la detección precoz y la prevención se vuelve, por tanto, crucial. Este estudio aporta evidencia de que controlar la hipertensión, la hipercolesterolemia y tratar de manera proactiva la depresión y los trastornos del sueño podrían reducir el riesgo de desarrollar Alzheimer en el futuro.

Es fundamental recordar que los resultados provienen de correlaciones estadísticas derivadas de registros electrónicos de salud; no establecen una relación causal directa. Sin embargo, ofrecen una hoja de ruta valiosa para estrategias de detección temprana y de intervención preventiva que, combinadas con tratamientos emergentes, podrían cambiar el panorama de esta enfermedad neurodegenerativa.

Javier Mendoza Silva
Javier Mendoza Silva Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con enfoque en derechos humanos. Ha trabajado para medios impresos, digitales y radiofónicos en Latinoamérica.

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