Gobierno de México defiende el posible uso de fracking para extraer gas pese a las advertencias de colectivos
El Gobierno de México está evaluando la explotación de sus reservas de gas no convencional mediante la fracturación hidráulica, conocida como fracking, con el objetivo de disminuir la dependencia de importaciones de gas natural provenientes de Estados Unidos y avanzar hacia la soberanía energética.

Según la presidenta Claudia Sheinbaum, el consumo de gas natural en el país oscila entre 8 000 y 9 000 millones de pies cúbicos diarios y, al menos, el 75 % de esa demanda se cubre mediante importaciones, principalmente desde Texas. En diciembre del año pasado, Estados Unidos exportó a México alrededor de 187 307 millones de pies cúbicos de gas, lo que equivale a 6 042 millones de pies cúbicos diarios. El Ejecutivo federal proyecta que la demanda de gas natural podría incrementarse hasta un 30 % para 2030.
Posibles beneficios y cifras de producción
Víctor Rodríguez, director de Petróleos Mexicanos (Pemex), señaló que el país posee amplias reservas de gas tanto convencionales como no convencionales. Si se desarrollan plenamente, estas reservas podrían generar una producción adicional de 3 196 millones de pies cúbicos diarios de gas no convencional y 960 millones de pies cúbicos diarios de gas convencional para 2035. Actualmente, la producción total de Pemex se sitúa en 2 300 millones de pies cúbicos diarios.
Impactos ambientales señalados por la oposición

- El proceso de fracking requiere grandes volúmenes de agua; se estima que un solo pozo puede consumir hasta 80 millones de litros.
- En los estados de Tamaulipas y Veracruz ya existen más de 4 000 pozos fracturados, lo que incrementa la preocupación por la disponibilidad hídrica.
- Los aditivos químicos empleados pueden ser cancerígenos y representar riesgos para la salud humana y los ecosistemas.
- Existe la posibilidad de contaminación de los acuíferos subterráneos, lo que dificulta la evaluación del impacto real del fracking.
El colectivo Alianza Mexicana contra el Fracking, que agrupa a más de 40 organizaciones civiles, denuncia que el uso del agua en el fracking la vuelve inutilizable y advierte sobre la falta de una licencia social auténtica para la práctica.
Medidas propuestas por el gobierno para mitigar los efectos
- Creación de un comité de científicos y especialistas en gestión del agua, geología y medio ambiente que emitirá recomendaciones técnicas.
- Implementación de perforaciones múltiples en una misma ubicación para reducir la superficie impactada.
- Uso de compuestos químicos biodegradables y de agua salobre en lugar de agua dulce.
- Instalación de sistemas de protección de acuíferos y tecnologías de tratamiento que permitan reutilizar al menos el 50 % del líquido empleado.
- Monitoreo continuo de la calidad del agua y de los posibles derrames.
Sheinbaum reconoció que el fracking implica impactos ambientales significativos, pero aseguró que, de llevarse a cabo, se hará de forma “sustentable, minimizando al máximo los impactos”. Sin embargo, organizaciones ambientales recuerdan que en el programa de campaña de la presidenta se estableció el punto 87 de los 100 compromisos, que prometía no permitir la explotación de hidrocarburos mediante fracking.
La Alianza Mexicana contra el Fracking también subraya que la estrategia del Gobierno, plasmada en el Plan Estratégico de Pemex 2025‑2035, busca revertir la dependencia del gas importado, pero enfatiza que cualquier proyecto de extracción debe contar con una licencia social real y una verificación rigurosa de los métodos para proteger el entorno.
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