¿Hasta dónde aguantaría tu cuerpo en Marte?
La exploración humana de Marte y otros cuerpos celestes ha dejado de ser solo una aspiración futurista para convertirse en un objetivo científico concreto. Sin embargo, uno de los mayores desafíos para establecer asentamientos sostenibles en la Luna o el planeta rojo no es tecnológico, sino biológico: cómo afecta la baja gravedad a nuestro organismo a largo plazo. Aunque ya se conocen los efectos negativos de la microgravedad en los astronautas, como la pérdida de masa ósea y muscular, aún no estaba claro cuál es el nivel mínimo de gravedad necesario para mantener la salud muscular esencial.

Un umbral crítico para la salud muscular
Un estudio reciente realizado por investigadores de la Universidad de Tsukuba en Japón ha aportado datos clave al respecto. Mediante experimentos con ratones en la Estación Espacial Internacional, los científicos expusieron a los animales a diferentes niveles simulados de gravedad y observaron el comportamiento del músculo sóleo, ubicado en la pantorrilla y fundamental para mantener la postura vertical. Este músculo es especialmente sensible a la falta de carga, como ocurre en entornos de baja gravedad.
Los resultados mostraron que los ratones expuestos a 0,67g —es decir, al 67% de la gravedad terrestre— mantuvieron la masa y función muscular sin signos de atrofia. En cambio, aquellos sometidos a 0,33g, aproximadamente el nivel de gravedad de Marte (0,38g), experimentaron una pérdida parcial de masa muscular y una reducción significativa en la fuerza. Esto indica que, aunque Marte ofrece más gravedad que la Luna o Europa, podría no ser suficiente para prevenir el deterioro muscular a largo plazo.
Implicaciones para las misiones espaciales

- Marte tiene una gravedad de 0,38g, por lo que estaría ligeramente por encima del 0,33g en el que se observó deterioro muscular parcial, pero muy por debajo del umbral óptimo de 0,67g.
- La Luna, con solo 0,16g, y Europa, con 0,13g, estarían muy por debajo de lo considerado seguro para la salud muscular sin intervención.
- Estos hallazgos sugieren que, en misiones prolongadas a Marte o a la Luna, será necesario implementar contramedidas efectivas, como ejercicios resistidos o sistemas de gravedad artificial, para preservar la salud de los astronautas.
Actualmente, los astronautas en la Estación Espacial Internacional evitan parte del deterioro muscular mediante rutinas diarias de ejercicio en equipamientos especializados, como cintas de correr con arneses y máquinas que simulan sentadillas. Sin embargo, estos métodos no replican por completo los efectos de la gravedad terrestre. El nuevo estudio plantea que, para garantizar una adaptación fisiológica adecuada en otros mundos, podría ser necesario desarrollar naves o hábitats con rotación centrífuga que generen gravedad artificial cercana al umbral de 0,67g.
Aunque este umbral se ha identificado para el músculo sóleo, aún falta determinar los niveles seguros para otros sistemas del cuerpo, como el esquelético, inmunológico o visual, todos los cuales también se ven afectados por la exposición prolongada a entornos de baja gravedad. No obstante, estos resultados representan un avance significativo para la medicina espacial y podrían guiar el diseño de futuras misiones tripuladas más allá de la órbita terrestre.
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