¿Y si los números primos estuvieran escondidos en los agujeros negros?
El 4 de abril de 2026, el escritor Sandro Iannaccone publicó en la sección de Ciencia de WIRED una intrigante hipótesis que sugiere una posible relación entre la gravedad cuántica de los agujeros negros y la teoría de los números primos. Según los autores, el “caos” que se genera alrededor de la singularidad de un agujero negro podría estar regido por las mismas leyes matemáticas que describen la distribución de los números primos.

El “billar cósmico” y la conexión con la función zeta de Riemann
Los agujeros negros, predichos por la teoría de la relatividad general de Einstein y confirmados por observaciones tanto terrestres como espaciales, poseen un horizonte de sucesos del que ni la luz puede escapar. En su interior se encuentra la singularidad, un punto donde la densidad de la materia se vuelve infinita y las leyes físicas convencionales dejan de aplicarse.
Los números primos son los enteros positivos mayores que uno que solo son divisibles por sí mismos y por 1. Su aparente irregularidad ha motivado la famosa hipótesis de Riemann, una conjetura aún sin demostrar que, de resolverse, otorgaría un millón de dólares al ganador.
En la década de 1960, los físicos rusos Belinski, Khalatnikov y Lifshitz (BKL) describieron la evolución caótica de la geometría espacial a medida que se acerca a una singularidad. Este comportamiento turbulento puede representarse mediante el movimiento de una partícula que rebota en un espacio geométrico con curvatura negativa, un proceso a veces llamado “billar cósmico”.
Hacia finales de los años ochenta, el físico Bernard Julia propuso la existencia de una partícula fundamental, el “primon”, cuya energía estaría cuantizada por los números primos. Construyó un modelo teórico de un “gas de primones” cuya función de estado se relaciona directamente con la hipótesis de Riemann.
Un estudio publicado en preimpresión en enero de 2025 por dos investigadores de la Universidad de Cambridge trasladó la idea de los primones a los agujeros negros. Demostraron que la dinámica cuántica cerca de la singularidad BKL puede describirse mediante la función zeta de Riemann, lo que sugiere que la “nube” de energía alrededor de la singularidad se organiza como un gas de primos.
Más adelante, una investigación divulgada en julio de 2025 amplió la discusión a espacios con más de cuatro dimensiones. Los autores mostraron que un agujero negro en un universo de cinco dimensiones puede caracterizarse mediante “primos complejos”, que incluyen componentes imaginarios, y describieron este sistema como un “gas complejo de primos”. El físico Sean Hartnoll, coautor del trabajo, explicó que, aunque aún no se conoce el significado físico profundo de esta entidad, resulta fascinante que la conexión entre números primos y agujeros negros se extienda a teorías de gravedad en dimensiones superiores.
Es importante subrayar que ambos estudios son preliminares, se encuentran en fase de preimpresión y todavía no han pasado por el riguroso proceso de revisión por pares. Por tanto, la hipótesis permanece en el terreno de la especulación, aunque abre una prometedora vía de investigación que podría acercar dos áreas tradicionalmente dispares: la física de la gravitación extrema y la teoría de números.
Esta propuesta, originalmente publicada en WIRED Italia y adaptada por Mauricio Serfatty Godoy, invita a la comunidad científica a explorar si los misterios del cosmos pueden estar, de alguna forma, codificados en la estructura de los números primos.
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