El planeta está en peligro inminente y la OMM lo confirma
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha confirmado que el período comprendido entre 2015 y 2025 ha sido la década más cálida registrada en la historia del planeta. Este dato, extraído del informe *Estado del Clima Mundial en 2025*, refuerza las advertencias sobre una crisis climática en aceleración, con consecuencias que podrían prolongarse durante miles de años. Entre los principales hallazgos se encuentra que 2025 se sitúa entre los tres años más calurosos jamás registrados, con una temperatura media global 1.43 °C por encima de los niveles preindustriales.

Un planeta en desequilibrio energético
Por primera vez, el informe de la OMM incorpora el desequilibrio energético de la Tierra como un indicador clave. Este fenómeno, causado por el aumento de gases de efecto invernadero, muestra que la energía solar que entra al sistema terrestre ya no se compensa con la que se irradia al espacio. Como resultado, el planeta acumula un exceso de calor, cuyos efectos son ya visibles en múltiples frentes.
Según el análisis, los océanos absorben el 91 % del calor excedente, lo que ha provocado un calentamiento acelerado de las aguas. En los últimos 20 años, la velocidad de este proceso se ha más que duplicado en comparación con el período comprendido entre 1960 y 2005. Esta acumulación térmica está impulsando fenómenos como la expansión térmica del agua y el derretimiento de glaciares, factores clave en la subida del nivel del mar.
- El nivel medio del mar se encuentra 11 centímetros por encima del registrado en 1993, año en que comenzaron las mediciones satelitales.
- Las capas de hielo en regiones como Groenlandia y la Antártida están perdiendo masa a un ritmo sin precedentes.
- Las tierras emergidas absorben el 5 % del calor excedente, mientras que la atmósfera, donde se perciben los cambios de temperatura, acumula solo el 1 %.
Impactos crecientes en la vida humana y los ecosistemas

El informe alerta sobre el aumento de eventos climáticos extremos, como olas de calor, lluvias torrenciales y ciclones más intensos, que ya han provocado pérdidas humanas, desplazamientos y daños económicos de magnitud multimillonaria. Además, el estrés térmico afecta a más de 1.200 millones de personas en sus lugares de trabajo, especialmente en sectores como la agricultura y la construcción.
La seguridad alimentaria también se ve amenazada. Las alteraciones climáticas están afectando la producción agrícola en diversas regiones, con impactos directos en la disponibilidad de alimentos. A su vez, se prevén riesgos sanitarios crecientes, como la expansión de enfermedades transmitidas por vectores. La OMS advierte que cerca de la mitad de la población mundial está en riesgo de contraer dengue, una enfermedad cuyos casos reportados han alcanzado niveles nunca antes vistos.
António Guterres, secretario general de la ONU, calificó la situación como una emergencia global y enfatizó que los 11 años más cálidos de la historia han ocurrido en este siglo. “Cuando la historia se repite 11 veces, ya no es casualidad: es una evidencia que nos obliga a actuar”, afirmó. Guterres también señaló que la dependencia de los combustibles fósiles no solo desestabiliza el clima, sino también la seguridad internacional.
Aunque los expertos coinciden en que la reducción urgente de emisiones de gases de efecto invernadero es esencial para mitigar el calentamiento, también reconocen que una parte del cambio ya es irreversible. Sarah Perkins-Kirkpatrick, climatóloga de la Universidad Nacional Australiana, explica que las sociedades deben adaptarse mediante infraestructuras más resilientes, viviendas adecuadas al calor extremo y sistemas de salud preparados para responder a nuevas amenazas climáticas.
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