NASA da giro inesperado y cancela Gateway para construir base lunar permanente
La NASA ha anunciado un cambio estratégico en su plan de exploración lunar, abandonando el proyecto Gateway tal como se concibió originalmente para centrarse en la construcción de una base permanente en la superficie del satélite. La decisión, revelada por el administrador de la agencia espacial, Jared Isaacman, durante el evento “Ignition”, marca un giro significativo en la hoja de ruta lunar de Estados Unidos, priorizando operaciones sostenidas sobre una estación orbital.

El proyecto Gateway, inicialmente diseñado como una estación espacial en órbita lunar que serviría de trampolín para misiones a la superficie, será rediseñado "en su forma actual". Según Isaacman, los recursos humanos, técnicos y financieros destinados a esa plataforma se redirigirán hacia el desarrollo de infraestructura crítica en la Luna misma, con el objetivo de lograr una presencia humana continua en el satélite.
Una base lunar como campo de pruebas para Marte
La base que planea construir la NASA no será solo un refugio temporal, sino un laboratorio avanzado y un centro de operaciones para probar tecnologías esenciales para futuras misiones a Marte. “La superficie lunar será el principal campo de pruebas tecnológicas para las capacidades necesarias en viajes interplanetarios, además de mejorar la seguridad y abrir enormes oportunidades científicas”, afirmó Isaacman.
El plan se estructura en tres fases bien definidas. La primera consiste en un periodo experimental, con decenas de misiones —tripuladas y no tripuladas— destinadas a acumular experiencia en aterrizajes, movilidad, navegación, comunicaciones y generación de energía. Esta etapa implicará una inversión cercana a los 10,000 millones de dólares y buscará establecer cadenas de suministro y operaciones recurrentes en colaboración con socios comerciales e internacionales.
La segunda fase se centrará en construir una infraestructura habitable de mayor duración, aprovechando el conocimiento adquirido. Aquí entrarán en juego contribuciones clave de agencias internacionales, como el vehículo lunar presurizado que desarrolla la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA). El objetivo es sentar las bases técnicas y operativas para una base funcional, con visitas tripuladas regulares.
La tercera y última fase permitirá la estancia prolongada de astronautas, con el despliegue de hábitats multipropósito —como los diseñados por la Agencia Espacial Italiana— y vehículos utilitarios aportados por socios como la Agencia Espacial Canadiense. A medida que los sistemas de aterrizaje con alta capacidad de carga entren en servicio, la NASA instalará infraestructura pesada que permita el tránsito de expediciones periódicas a una presencia permanente.
Artemis como eje central

- El programa Artemis será fundamental para alcanzar estos objetivos.
- La misión Artemis II, prevista para abril de 2026, realizará un vuelo de prueba con cuatro astronautas a bordo de la nave Orión, sin aterrizar en la Luna.
- El aterrizaje humano está programado para Artemis IV, con una meta de al menos un alunizaje cada seis meses a partir de 2028.
- La NASA planea colaborar con al menos dos proveedores comerciales de lanzamiento, con posibilidad de incorporar más, para garantizar frecuencia y redundancia.
Este enfoque busca hacer las misiones más asequibles, reutilizables y frecuentes, alejándose del modelo de viajes esporádicos de la era Apolo. “Estados Unidos no volverá a abandonar la Luna”, sentenció Isaacman, subrayando el compromiso con una presencia continua.
Propulsión y energía nuclear: un salto tecnológico
Además del cambio en la estrategia lunar, la NASA anunció avances en el desarrollo de sistemas de energía y propulsión nuclear. La misión SR-1 Freedom, que podría lanzarse antes de 2028, será la primera nave interplanetaria con propulsión nuclear. Su destino principal será Marte, donde desplegará una flota de helicópteros avanzados inspirados en Ingenuity para ampliar la exploración aérea del planeta rojo.
Esta iniciativa, alineada con la Política Espacial Nacional impulsada por la administración Trump, también prevé el despliegue de reactores nucleares en la Luna y en órbita terrestre para garantizar un suministro energético estable en futuras misiones de larga duración. El objetivo es no solo asegurar la operatividad de las bases, sino también sentar precedentes regulatorios y consolidar una industria espacial nacional capaz de competir globalmente.
La NASA busca atraer al menos 50,000 millones de dólares en inversión privada para la industria espacial en los próximos tres años, fomentando la innovación, modernizando infraestructuras y agilizando regulaciones. El camino hacia la Luna ya no es un destino puntual, sino el primer paso en una era de presencia sostenida en el espacio profundo.
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