Vapear puede causar cáncer revela estudio definitivo
Una revisión científica publicada en la revista *Carcinogenesis* ha concluido que los cigarrillos electrónicos con nicotina son probablemente cancerígenos para los seres humanos, especialmente en relación con el desarrollo de cáncer oral y de pulmón. El análisis, que reúne estudios realizados desde 2017, representa una de las evaluaciones más completas hasta la fecha sobre los efectos del vapeo en la salud humana.

Evidencia que vincula el vapeo con el cáncer
Bernard Stewart, investigador de la Universidad de Nueva Gales del Sur y autor principal del estudio, afirmó que esta revisión constituye "la determinación más definitiva" hasta ahora sobre el mayor riesgo de cáncer entre quienes vapean en comparación con quienes no lo hacen. Durante años, el debate científico se centró en si el vapeo actuaba como una puerta de entrada al tabaquismo tradicional. Sin embargo, esta nueva investigación aborda una pregunta más directa: ¿puede el vapeo causar cáncer por sí mismo, incluso en personas que nunca han fumado?
La respuesta, según los hallazgos, es afirmativa. Los investigadores identificaron en los aerosoles generados por los dispositivos de vapeo una serie de sustancias con potencial carcinogénico, entre las que destacan nitrosaminas derivadas de la nicotina, compuestos orgánicos volátiles, aromatizantes y metales pesados liberados por los elementos de calentamiento del dispositivo.
Líneas de evidencia convergentes

- En humanos, se han detectado biomarcadores que indican daño al ADN, estrés oxidativo, inflamación y alteraciones epigenéticas en tejidos del tracto respiratorio y oral.
- Estudios en roedores expuestos de forma prolongada a aerosoles de vapeo mostraron un aumento significativo en la incidencia de adenocarcinomas pulmonares.
- Investigaciones in vitro revelaron que los componentes del vapeo pueden activar rutas biológicas vinculadas directamente al desarrollo de tumores.
El riesgo se incrementa notablemente en personas que combinan el consumo de cigarrillos tradicionales con el vapeo. Datos recientes de Estados Unidos indican que quienes usan ambos productos tienen hasta cuatro veces más probabilidades de desarrollar cáncer de pulmón que quienes no fuman ni vapean.
Una alternativa menos dañina, pero no segura
Estas conclusiones contrastan con afirmaciones previas de la industria del vapeo, que durante años promovió los cigarrillos electrónicos como una opción "95% más segura" que fumar. Esa estimación, promovida por organizaciones como la Asociación de Alternativas Libres de Humo (SFATA), ha sido ampliamente cuestionada por autoridades sanitarias internacionales.
Si bien es cierto que el vapeo no implica combustión ni produce alquitrán —uno de los principales agentes cancerígenos del tabaco—, la ausencia de alquitrán no garantiza ausencia de riesgo. El líquido utilizado en los dispositivos, compuesto por nicotina, propilenglicol, glicerina vegetal y saborizantes, al calentarse genera un aerosol que deposita sustancias tóxicas directamente en los pulmones.
Ante el creciente volumen de evidencia sobre sus efectos adversos, al menos 46 países han implementado prohibiciones totales o parciales al vapeo. Gobiernos como los de México, Brasil y Argentina han restringido su comercialización debido a preocupaciones sobre daños respiratorios y cardiovasculares, así como al aumento del consumo entre adolescentes.
Según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), en 2024 alrededor de 1.63 millones de estudiantes de secundaria y preparatoria usaron algún tipo de dispositivo de vapeo, lo que mantiene encendidas las alarmas entre los organismos de salud pública a nivel global.
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