Los pulpos son capaces de usar espejos para localizar a sus presas, demuestra estudio
Un estudio llevado a cabo por el Dartmouth College ha demostrado, por primera vez, que el pulpo de dos manchas de California (Octopus bimaculoides) es capaz de emplear su reflejo en un espejo para localizar presas que se encuentran fuera de su campo visual.
Hasta ahora, la habilidad de usar espejos para reconocer objetos fuera de la vista había sido documentada solo en algunos vertebrados, como chimpancés, perros, cerdos y determinadas aves, y se había considerado un indicio de cognición avanzada e incluso de autoconciencia. El nuevo hallazgo muestra que también los invertebrados pueden poseer esta capacidad.
El experimento y sus hallazgos
El equipo dirigido por la investigadora postdoctoral Mary Kiesseller diseñó un experimento conductual dividido en tres fases: aclimatación, aprendizaje y prueba, con tres ejemplares capturados en estado silvestre y criados en el laboratorio.
Fases del experimento
- Aclimatación: Cada pulpo fue liberado en un tanque que contenía un espejo para que se familiarizara con su presencia como un objeto externo.
- Aprendizaje: Se introdujo un frasco de vidrio con un cangrejo, visible únicamente a través del espejo. Los animales debían girar 90° y rodear una esquina para alcanzar la comida real.
- Prueba: En una habitación pequeña con el espejo abierto en la parte frontal y superior, los pulpos podían ver la imagen del cangrejo proyectada en la pared del fondo, a la izquierda o a la derecha. Si elegían la posición correcta, recibían un cangrejo real como recompensa.
Durante la fase de aprendizaje, los pulpos inicialmente intentaron acercarse directamente al reflejo del cangrejo. Tras aproximadamente diez intentos, comenzaron a dirigirse a la ubicación real de la presa, indicando que habían asociado la imagen reflejada con la posición del alimento.
En la fase de prueba, los tres individuos lograron usar el espejo como pista espacial con una tasa de aciertos promedio del 72,9 %. Este resultado fue estadísticamente significativo según tres métodos diferentes, descartando la posibilidad de que fuera producto del azar.
En el 59 % de los ensayos exitosos, los pulpos escalaron la pared lateral del tanque antes de alcanzar la comida, lo que sugiere que no sólo seguían la imagen reflejada, sino que integraban la información del espejo con una representación tridimensional del entorno.
Además, aunque la configuración del tanque en la prueba requería giros de 90 ° a 180 °, los pulpos realizaron la maniobra correcta desde el primer intento, lo que dificulta explicarlo únicamente mediante aprendizaje asociativo.
Los autores resaltan que, a medida que los pulpos repetían la tarea, el tiempo que tardaban en llegar a la recompensa disminuía notablemente, indicando una mejora en la eficiencia basada en la experiencia.
“Los humanos tampoco nacemos sabiendo usar un espejo; lo aprendemos con la práctica. De manera similar, los pulpos pueden aprender a emplear el espejo para deducir la posición de los objetos en su entorno”, afirmó Peter Tse, profesor de neurociencia cognitiva en Dartmouth.
El estudio sugiere que la capacidad de comprender el espacio a través de un espejo podría ser fruto de la evolución convergente, donde especies muy distantes desarrollan soluciones cognitivas similares ante retos ambientales comparables. Los cefalópodos, que se separaron de los vertebrados hace más de 520 millones de años, han evolucionado de forma independiente habilidades como el aprendizaje, la memoria y la resolución de problemas.
Aunque los resultados son prometedores, los investigadores advierten que la muestra fue limitada a tres individuos. Por ello, es necesario ampliar los experimentos con más ejemplares, variar la disposición de los espejos y diseñar pruebas de generalización para determinar si el comportamiento observado se basa en razonamiento espacial o en aprendizaje asociativo.
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