¿Cómo hacen los mosquitos para encontrarte?

Las enfermedades transmitidas por mosquitos, como la malaria, el dengue y la fiebre del Zika, causan cada año más de 770 000 muertes en todo el mundo. Comprender cómo los mosquitos localizan a los humanos ha sido, durante mucho tiempo, un desafío clave para frenar la propagación de estas patologías. Aún se desconocía con exactitud cómo estos insectos integran distintas señales –visuales, químicas y térmicas– para acercarse a sus objetivos.

Un equipo liderado por investigadores del Instituto de Tecnología de Georgia (Georgia Tech) y del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) ha desarrollado, por primera vez, un modelo dinámico que describe el vuelo de los mosquitos. El modelo se obtuvo mediante un enfoque estadístico basado en la estimación bayesiana, aplicado a un conjunto masivo de datos de movimiento de mosquitos, y permite reproducir los resultados experimentales con una precisión notable usando menos de 30 parámetros.

Detalles del estudio

Para generar el modelo, los científicos introdujeron mosquitos hembra de la especie *Aedes aegypti* (conocida popularmente como mosquito rayado) en una cámara cerrada y registraron sus trayectorias con una resolución de 0,01 s mediante dos cámaras de infrarrojos. En total, se recopilaron más de 53 millones de puntos de datos provenientes de 20 experimentos, que abarcaron más de 400 000 vuelos individuales, constituyendo el mayor registro cuantitativo del vuelo de mosquitos disponible hasta la fecha.

Los experimentos se estructuraron en varias fases:

Puntos Clave
  • Las
  • Observación inicial: Los mosquitos fueron liberados alrededor de personas vestidas con ropa oscura. Se constató que los insectos se acercaban con mayor intensidad a la cabeza humana.
  • Contraste visual: Se utilizó un sujeto vestido de negro por un lado y de blanco por el otro. Aunque la emisión de dióxido de carbono (CO₂) y el olor corporal eran idénticos en ambas mitades, las trayectorias se concentraron únicamente en la zona negra, evidenciando la relevancia de la señal visual en ausencia de viento.
  • Patrones de vuelo sin estímulos: Se identificaron dos comportamientos principales:
    • «Vuelo activo»: el mosquito recorre el espacio a ~0,7 m s⁻¹ de manera dirigida.
    • «Vuelo de reposo»: movimiento errático con mínima propulsión, típico antes del aterrizaje y más frecuente cerca del techo.
  • Respuesta a estímulos visuales: Los mosquitos mostraron atracción por objetos negros y redujeron su velocidad al aproximarse a ~40 cm. Sin embargo, en ausencia de señales adicionales (olor, humedad o calor), abandonaban el objetivo antes de aterrizar.
  • Respuesta al CO₂: Al entrar a unos 40 cm de una fuente de CO₂, la velocidad disminuyó a 0,2 m s⁻¹ y el insecto adoptó un vuelo desorientado. Las simulaciones indican que pueden detectar incrementos de CO₂ de tan solo 0,1 % y que su rango de detección alcanza aproximadamente 50 cm.
  • Combinación de estímulos: Cuando la señal visual y el CO₂ se presentaron simultáneamente, la atracción se potenció: los mosquitos dieron más vueltas alrededor del objetivo y se concentraron en mayor número que con estímulos aislados, evidenciando una interacción no lineal entre los sentidos.

Para validar el modelo, los investigadores usaron a un sujeto vestido de blanco con una capucha negra que actuaba como una “esfera negra emisora de CO₂”. El modelo predijo con alta precisión la distribución real de mosquitos alrededor de la cabeza humana, corroborando que la cabeza, al aparecer oscura y emitir gran cantidad de CO₂, constituye un punto de convergencia de estímulos.

El análisis cuantitativo del riesgo de picaduras mostró que la distancia a la que el 50 % de los mosquitos convergen alrededor del objetivo varía significativamente:

  • Sin estímulo: ~65 cm.
  • Solo estímulo visual: ~40 cm.
  • Solo CO₂: ~25 cm.
  • Visión + CO₂: ~20 cm.

Estos hallazgos confirman que la superposición de señales sensoriales intensifica la proximidad de los mosquitos al huésped.

El modelo matemático desarrollado permite simular y optimizar, de forma computacional, el diseño de trampas que integren múltiples estímulos. Los autores anticipan que la herramienta será adaptable a otras especies, incluido *Anopheles* (vector de la malaria). Según el profesor Jorn Dunkel, del MIT, “para atraer y capturar eficientemente mosquitos en una trampa, es esencial combinar con precisión señales que activen varios sentidos”.

El equipo ha puesto a disposición una aplicación web interactiva que permite a usuarios y profesionales probar los modelos de vuelo de los mosquitos estudiados, facilitando la exploración de estrategias de control más efectivas.

Javier Mendoza Silva
Javier Mendoza Silva Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con enfoque en derechos humanos. Ha trabajado para medios impresos, digitales y radiofónicos en Latinoamérica.

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