EE UU planea operación secreta para robar uranio iraní
El gobierno de Estados Unidos estaría considerando una operación militar de alto riesgo para capturar uranio altamente enriquecido en Irán, según informes y análisis de expertos en seguridad internacional. Aunque la administración no ha ofrecido detalles concretos sobre el plan, indicios recientes, como el posible despliegue de 3.000 soldados de la 82.ª División Aerotransportada hacia Oriente Medio, han encendido las alertas sobre una posible intervención terrestre. Esta operación, de materializarse, implicaría misiones complejas en múltiples instalaciones nucleares dispersas por todo el territorio iraní, muchas de ellas subterráneas y dañadas por bombardeos previos.
Una operación de alto riesgo y complejidad técnica
Según Spencer Faragasso, investigador principal del Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional, una operación terrestre de este calibre sería "extremadamente arriesgada e inviable" desde una perspectiva militar y logística. Jonathan Hackett, exespecialista en operaciones de la Infantería de Marina y la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA), coincidió en que el despliegue requeriría acciones simultáneas en hasta diez ubicaciones clave, entre ellas los centros de enriquecimiento de Natanz, Fordow y Parchin, los reactores de investigación en Isfahán, Arak y Darkhovin, así como minas de uranio y la central nuclear de Bushehr.
El uranio altamente enriquecido al 60%, presente principalmente en Isfahán, está a un paso técnico del nivel necesario para armas nucleares (90%). Recuperarlo no sería tan simple como trasladar material en contenedores: estaría almacenado en forma de gas hexafluoruro de uranio dentro de depósitos de cemento, muchos de los cuales podrían estar dañados tras los bombardeos aéreos previos. Esto obligaría a las tropas a utilizar maquinaria pesada para excavar bajo tierra, exponiéndolas a riesgos radiológicos y a ataques enemigos durante el proceso.
Despliegue militar y fases de la operación
- La operación comenzaría con ataques aéreos de “ablandamiento” en zonas aledañas a las instalaciones, probablemente ejecutados por unidades de la 82.ª División Aerotransportada o por las Unidades Expedicionarias de Marines (MEU) 11.ª y 31.ª.
- Tras neutralizar defensas antiaéreas y puntos estratégicos, tropas de operaciones especiales entrarían en los objetivos, probablemente durante la noche y con apoyo de visión nocturna y equipos de detección de radiación.
- Las misiones serían lideradas por unidades del Mando Conjunto de Operaciones Especiales (JSOC), como Delta Force o el SEAL Team 6, entrenadas específicamente para operaciones contra armas de destrucción masiva.
Una vez en el interior de las instalaciones, se incorporarían especialistas en materiales nucleares, biológicos y químicos, incluyendo miembros del 20.º Comando CBRNE del Ejército de EE UU, que cuenta con los únicos Equipos de Desactivación Nuclear (NDT) del país. Estos efectivos estarían equipados con trajes de protección, detectores de radiación y kits de descontaminación para operar en entornos peligrosos.
¿Qué pasaría con el uranio recuperado?
Si lograran extraer el material, el siguiente desafío sería decidir su destino. Fuentes oficiales indicaron que la decisión recaería en el presidente, el Departamento de Defensa y la CIA. Las opciones incluyen transportar físicamente el uranio a Estados Unidos o diluirlo in situ para reducir su enriquecimiento. Faragasso considera que la opción más segura sería el traslado a una instalación de alta seguridad, posiblemente en Nuevo México o Colorado, bajo custodia del Departamento de Energía y con escolta del Regimiento de la Fuerza de Seguridad del Cuerpo de Marines.
No obstante, ambos expertos subrayan que incluso con los mejores planes, la operación estaría llena de incertidumbres: terreno desconocido, condiciones climáticas, resistencia armada y el peligro de fugas radiológicas. "Hay mucha incertidumbre y desconocimiento del entorno", advirtió Hackett. "Pequeños detalles, como la luz de la luna o la altura de las montañas, pueden arruinar una misión nocturna".
En caso de encontrar material roto o sin sellar, la recomendación sería dejarlo en su lugar para evitar mayor exposición. En última instancia, recuperar físicamente el uranio no garantizaría su neutralización completa, y el costo en vidas humanas y estabilidad regional podría ser muy alto. Como concluyó Faragasso, se trataría de un compromiso militar "muy peligroso, muy arriesgado y enormemente complejo".
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