El uso intensivo de Instagram podría hacerte olvidar quién eres, según la ciencia

Un nuevo estudio sugiere que el uso frecuente y prolongado de Instagram podría afectar no solo la percepción de la imagen corporal, sino también los mecanismos cerebrales vinculados al sentido de identidad. Según los investigadores, algunos usuarios podrían llegar a percibir como propio el rostro o incluso el cuerpo de otra persona.

La insatisfacción corporal se ha convertido en una de las principales preocupaciones relacionadas con la salud mental y emocional de los jóvenes, en un contexto cultural donde el aspecto físico juega un papel determinante en la construcción de la identidad personal y en las relaciones sociales. Los especialistas advierten que el descontento con la propia apariencia constituye un factor de riesgo para el desarrollo de afecciones psicoemocionales como depresión, ansiedad social, baja autoestima y diversos trastornos de la conducta alimentaria.

Estudios previos ya señalaban que plataformas como Instagram pueden agravar este fenómeno, al ser espacios donde la apariencia física está constantemente expuesta y sujeta a evaluación mediante métricas de interacción, popularidad y visibilidad. La comparación permanente con imágenes idealizadas y estándares estéticos, a menudo inalcanzables, lleva a muchos usuarios a reproducirlas mediante filtros y herramientas de edición que alteran su imagen.

El estudio y sus hallazgos

Con el objetivo de explorar cómo estos factores podrían influir en la construcción de la identidad, un equipo de investigadores de la Universidad Católica del Sagrado Corazón de Milán analizó la relación entre el uso habitual de Instagram y los procesos cerebrales que permiten reconocer el propio rostro. Partieron de la hipótesis de que la exposición continua a selfies ajenos, rostros modificados por filtros y representaciones digitales cada vez más homogéneas debilitaría la capacidad de los individuos para reconocer su singularidad.

Para la investigación se reclutaron a 95 jóvenes adultos, en su mayoría mujeres, con una edad promedio de 26 años. El 38 % de los participantes informó haber experimentado algún problema psicológico en algún momento de su vida. En promedio, los encuestados acumulaban cerca de ocho años de uso de Instagram (aproximadamente el 30 % de su esperanza de vida) y dedicaban unos 63 minutos diarios a la plataforma; solo el 12,6 % utilizaba filtros de belleza de forma ocasional.

Puntos Clave
  • Uso intensivo de Instagram puede debilitar los procesos cerebrales de reconocimiento de la propia imagen, llegando a que algunos usuarios perciban como propios rostros o cuerpos ajenos
  • La insatisfacción corporal derivada del uso de la plataforma se asocia con mayor riesgo de depresión, ansiedad social, baja autoestima y trastornos de la conducta alimentaria
  • Un estudio de la Universidad Católica del Sagrado Corazón de Milán con 95 jóvenes adultos encontró que la exposición constante a selfies y filtros reduce la capacidad de reconocer la propia singularidad facial
  • La comparación permanente con imágenes ideal

Los participantes fueron sometidos a dos experimentos de realidad virtual diseñados para inducir lo que los autores denominan “ilusiones corporales”, una técnica empleada en neurociencia para evaluar hasta qué punto una persona puede percibir como propio el rostro o el cuerpo de otra. En la primera prueba, los jóvenes observaron el rostro de un desconocido mientras éste era acariciado en la mejilla, al mismo tiempo que ellos recibían el mismo estímulo físico. En la segunda, vieron un avatar en primera persona y recibieron toques sincronizados en el abdomen, coincidiendo con los que observaban en el cuerpo virtual.

Los resultados revelaron un efecto de dosis‑respuesta nunca documentado antes: cuanto mayor era la frecuencia y la duración del uso de Instagram, mayor era la probabilidad de que los participantes identificaran como propio el rostro mostrado durante las pruebas. Este hallazgo es particularmente relevante porque el rostro constituye uno de los rasgos más distintivos de la identidad humana.

“Con el tiempo, esto podría contribuir a la erosión de la identidad corporal. Los resultados ponen de relieve una nueva vía mediante la cual el uso de las redes sociales puede moldear la autopercepción: no alterando la imagen corporal, sino interrumpiendo la integración de las experiencias corporales internas y externas”, afirman los autores en su artículo publicado en la revista *Computers in Human Behavior*.

Los investigadores aclaran que su trabajo no demuestra una relación causal entre el uso de Instagram y los problemas de salud mental, ni que el comportamiento observado implique consecuencias negativas inevitables. Sin embargo, consideran que los hallazgos abren una línea de investigación importante sobre la relación entre las redes sociales y los procesos de construcción de la identidad, un tema que requiere un análisis más profundo.

Maria Sansoni, doctora en Psicología y autora principal del estudio, subraya que “los participantes pertenecen a la primera generación que creció con las redes sociales: comenzaron a usarlas al final de la adolescencia y las han integrado en su vida diaria durante casi una década. Si bien en estos jóvenes adultos ya se observan asociaciones con procesos fundamentales para la construcción de la identidad corporal, la cuestión que surge concierne a las nuevas generaciones y a los adolescentes que entran en contacto con estas tecnologías a edades cada vez más tempranas y durante periodos de tiempo más prolongados”.

Javier Mendoza Silva
Javier Mendoza Silva Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con enfoque en derechos humanos. Ha trabajado para medios impresos, digitales y radiofónicos en Latinoamérica.

Vota post
Mira tambien:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subir