Estos electricistas piensan que construir centros de datos es vender el alma al diablo

Las grandes corporaciones tecnológicas están destinando miles de millones de dólares a la construcción de nuevos centros de datos en Estados Unidos, lo que ha abierto una avalancha de oportunidades laborales para los electricistas especializados en el cableado de estas instalaciones de gran escala.

El dilema ético de los electricistas

Sin embargo, la expansión acelerada de estos complejos está generando una creciente oposición social y un debate interno entre los propios trabajadores sobre la moralidad de participar en proyectos que, según algunos, pueden comprometer el bienestar de las comunidades locales y contribuir a la consolidación de poder de gigantes de la inteligencia artificial.

La International Brotherhood of Electrical Workers (IBEW), sindicato con sede en EE. UU., ha declarado que sus miembros están “impulsando la revolución de la IA” y ha publicado un conjunto de “Principios para los centros de datos”, en los que afirma que la mano de obra sindicalizada es “esencial para el futuro de la IA”. En respuesta a la escasez de talento, empresas como Meta y Google han lanzado programas de capacitación y han invertido decenas de millones de dólares para formar a nuevos profesionales en oficios técnicos.

En foros como el subreddit r/electricians, que reúne a medio millón de usuarios mensuales, los debates se centran en dos cuestiones principales: la posible pérdida masiva de empleos a causa de la automatización y la responsabilidad ética de trabajar en infraestructuras que pueden perjudicar a comunidades vulnerables.

Un electricista del Medio Oeste, que prefirió mantenerse en el anonimato, explica que evita mencionar su ocupación porque la reacción suele ser inmediata y negativa. “La gente me dice lo terrible que es contribuir a algo así”, comenta, añadiendo que, a pesar de sus dudas, aceptó un puesto en un centro de datos con una reducción salarial porque veía una oportunidad de ascenso rápido dentro de la empresa.

Puntos Clave
  • Las grandes corporaciones tecnológicas están invirtiendo miles de millones de dólares en la construcción de nuevos centros de datos en EE. UU., generando una avalancha de oportunidades laborales para electricistas especializados en cableado de gran escala
  • Existe un fuerte dilema ético entre los trabajadores, ya que la expansión de estos centros de datos es vista como una amenaza al bienestar de comunidades locales y como una consolidación del poder de gigantes de la IA,

Otro profesional, llamado Ryan, asegura que nunca trabajará en un centro de datos. Critica la tendencia de los gobiernos a adoptar posturas más autoritarias y considera sospechosos a ejecutivos como Elon Musk y Alex Karp. Para él, la IA está al borde de una “burbuja” donde unas pocas empresas intercambian dinero entre sí, sin un propósito benévolo claro.

Algunos electricistas, como Dante, han trabajado en instalaciones de Intel, HP y Amazon y defienden su labor diciendo que “al final, casi siempre trabajamos para la peor gente posible, pero todos necesitamos un sueldo”. Argumenta que el tipo de trabajo —instalar cableado en un aserradero, un almacén o un centro de datos— es esencialmente el mismo, aunque el cliente final sea una corporación extremadamente rica.

En contraste, otros trabajadores consideran que la escasez de empleo obliga a aceptar proyectos controvertidos, pero también expresan su rechazo a ser vistos como cómplices de un modelo económico que perpetúa la desigualdad. “Si hay poco trabajo y llega una empresa que fabrica máquinas para aplastar a los más vulnerables, la respuesta no es aceptar sin cuestionar”, afirma un aprendiz que participa en grupos de desarrollo profesional.

Los miembros sindicales del IBEW resaltan que, aunque pueden rechazar encargos que consideren poco éticos, prefieren que los centros de datos sean construidos bajo condiciones sindicales, garantizando salarios justos y seguridad laboral.

Jesse, otro electricista del mismo sindicato, señala que la oposición de la comunidad a los centros de datos debe dirigirse a los gobiernos estatales y locales, no a los trabajadores que dependen de esos empleos para subsistir.

Javier Mendoza Silva
Javier Mendoza Silva Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con enfoque en derechos humanos. Ha trabajado para medios impresos, digitales y radiofónicos en Latinoamérica.

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