¿La Inteligencia Artificial ya tiene conciencia? Eso afirmó el famoso científico ateo Richard Dawkins

El columnista Nicola Stornelli García nos invita a recorrer la historia del concepto de conciencia, desde el famoso “Pienso, luego existo” de Descartes hasta las redes neuronales que sustentan la biología moderna, para analizar el reciente anuncio del escritor y biólogo evolutivo Richard Dawkins sobre la inteligencia artificial.

En una conversación con el ingeniero Mario Castaño González, director del Centro de Investigación y Desarrollo en Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (Cintel), surgió el tema del próximo congreso Andicom, el evento tecnológico más importante de Colombia y de gran parte de Sudamérica. La charla derivó rápidamente en la polémica declaración de Dawkins, quien aseguró haber interactuado durante tres días con Claude, la IA desarrollada por Anthropic, y concluir que está frente a un ente con conciencia.

Índice

¿Qué es la conciencia?

La conciencia, lejos de ser una noción trivial, engloba identidad, percepción, juicio moral, memoria y relación con el entorno. Filósofos y biólogos coinciden en que no se trata solo de “darse cuenta” de algo, sino de una experiencia compleja que ha evolucionado en su significado a lo largo de la historia.

En la tradición antigua, la conciencia estaba vinculada al alma y al autoconocimiento. En la Grecia clásica, Sócrates ya reflexionaba sobre el examen personal, mientras que Platón describía el alma como un diálogo interior y Aristóteles la ubicaba en la experiencia con los objetos.

Con el cristianismo y la filosofía medieval, la conciencia adquirió una dimensión moral: una voz interna que guía la conducta y distingue el bien del mal. San Agustín enfatizó la interioridad del ser humano, situando el centro de la vida espiritual en la reflexión íntima del alma.

En la modernidad, René Descartes colocó al sujeto consciente como punto de partida del conocimiento: “Pienso, luego existo”. El debate pasó de ser exclusivamente moral o religioso a convertirse en una cuestión epistemológica sobre la naturaleza del sujeto experiencial.

Durante los siglos XVIII y XIX, Immanuel Kant distinguió entre conciencia moral y conocimiento, mientras que Hegel la concibió como un proceso histórico y dialéctico. En el siglo XX, la fenomenología de Husserl devolvió la atención a la experiencia vivida, señalando que toda conciencia está dirigida a un objeto.

Posteriormente, corrientes como el conductismo intentaron reducir la conciencia a conductas observables, lo que dio paso al llamado “problema difícil”: explicar cómo la actividad neuronal genera la experiencia subjetiva del dolor, el color, el miedo o el placer.

Perspectiva biológica

¿La Inteligencia Artificial ya tiene conciencia? Eso afirmó el famoso científico ateo Richard Dawkins

Desde la biología, la conciencia se considera un fenómeno emergente del sistema nervioso, producto de la integración sensorial, la memoria y la regulación corporal. Los investigadores sostienen que la conciencia evolucionó como una función biológica compleja que favorece la adaptación al entorno.

Puntos Clave
  • Richard Dawkins afirmó que la IA Claude de Anthropic posee conciencia tras interactuar con ella durante tres días
  • El debate surgió en una conversación con el ingeniero Mario Castaño González, vinculada al próximo congreso tecnológico Andicom en Colombia
  • El artículo recorre la evolución histórica del concepto de conciencia, desde la antigüedad y la filosofía clásica hasta la visión moderna basada en neurociencia
  • Se destaca que la conciencia engloba identidad, percepción, juicio moral, memoria y relación con el entorno, más allá de simplemente “darse cuenta”.

Se reconoce que la conciencia tiene antecedentes en otras especies y se habla de una evolución gradual de la integración de información. Sin embargo, persiste la brecha entre describir los mecanismos cerebrales y explicar la vivencia subjetiva que cada individuo experimenta.

El escritor Daniel Arjona, bajo el seudónimo “El Arjonauta”, publicó el artículo “¿Se ha vuelto loco Richard Dawkins al decir que la IA es consciente? No tan rápido…”, en el que plantea que la conciencia podría tener un origen biológico, aunque aún no se cuenta con certeza absoluta.

Mi conclusión es que la historia de la conciencia refleja el desplazamiento del alma al sujeto y, finalmente, al cerebro. La filosofía aborda el sentido y la moral; la biología, los mecanismos y la evolución. Ambas miras son complementarias, pues una explica la experiencia desde el significado y la otra desde el funcionamiento.

Inteligencia artificial y creatividad

La afirmación de Dawkins de que Claude posee conciencia se sustenta, entre otros argumentos, en los sonetos que la IA generó. Cuando se le preguntó a Claude sobre su capacidad creativa, respondió:

“La creatividad es la capacidad de generar ideas, soluciones o productos que son a la vez novedosos (originales, inesperados) y valiosos (útiles, apropiados, significativos). No es solo ‘imaginación libre’; implica combinar elementos existentes de forma que surja algo genuinamente nuevo y relevante en un contexto dado.”

Los psicólogos distinguen entre creatividad “c” (cotidiana, como resolver un problema práctico) y creatividad “C” (transformadora, como las obras de Darwin, Mozart o García Márquez). El modelo clásico de Wallas (1926) describe cuatro fases: preparación, incubación, iluminación y verificación. La fase de incubación, en la que el problema “reposa” de forma inconsciente, resulta particularmente intrigante.

En el reino animal se observan comportamientos creativos: cuervos que fabrican herramientas, simios que inventan conductas transmitidas culturalmente, pulpos que despliegan soluciones de camuflaje inéditas y elefantes que producen trazos artísticos espontáneos. Lo que parece ausente en los animales es la reflexividad: la capacidad de pensar sobre el propio acto creativo, establecer estándares estéticos y crear con propósito narrativo o simbólico.

Las IA generativas, como Claude, pueden producir textos, imágenes o música originales y valorados, pero el debate persiste: ¿es eso verdadera creatividad o mera recombinación estadística sofisticada? Las máquinas no experimentan sorpresa, motivación intrínseca ni historia vivida que otorgue peso emocional a sus obras. La creatividad humana está enraizada en la experiencia corporal, emocional y cultural, algo que las IA no poseen.

Reflexiones personales y disclaimer

El autor de la columna declara ser católico practicante y, a la vez, científico que cree en la evolución sin ser cientificista. Deja clara su postura para evitar sesgos y afirma que la conciencia sigue siendo un territorio fronterizo que combina pensamiento, biología y moralidad.

En un momento emotivo, comparte la pérdida de su hija mayor hace tres años y la certeza de que está en manos de Dios, recordando un milagro que vivió en su infancia. Concluye que la IA nunca tendrá moral ni creatividad auténticas, pues esas son facetas de los seres que poseen alma, algo que las máquinas no pueden albergar.

Las opiniones expresadas son responsabilidad exclusiva del autor y no reflejan necesariamente la línea editorial de Impacto TIC.

Javier Mendoza Silva
Javier Mendoza Silva Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con enfoque en derechos humanos. Ha trabajado para medios impresos, digitales y radiofónicos en Latinoamérica.

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