Por fin sabemos qué está produciendo estas misteriosas señales de radio provenientes del espacio exterior
Un misterioso grupo de señales de radio que se repiten a intervalos de varios minutos a varias horas, conocidas como “transitorios de radio de largo período” (LPT), ha desconcertado a los astrónomos desde su primer descubrimiento. Solo alrededor de una docena de estos fenómenos se han identificado en la Vía Láctea, y su origen ha sido objeto de intenso debate. Las hipótesis más recurrentes apuntaban a magnetares —estrellas de neutrones con campos magnéticos extremadamente intensos— o a sistemas binarios formados por enanas blancas que extraen material de una compañera.
Sin embargo, la explicación basada en magnetares chocaba con los modelos teóricos vigentes, mientras que la evidencia de interacción en sistemas binarios era, hasta ahora, indirecta. En este contexto, un equipo internacional liderado por la Universidad de Sídney ha conseguido, por primera vez, observar directamente el proceso de acreción que alimenta a un LPT.
ASKAP J1745‑5051: la primera prueba directa de una enana blanca como fuente de LPT
Utilizando el radio‑telescopio Australian Square Kilometer Array Pathfinder (ASKAP), los investigadores identificaron el objeto ASKAP J1745‑5051, cuya naturaleza resultó ser la de un sistema binario compuesto por una enana blanca y una enana roja de tipo M6. Las observaciones espectroscópicas revelaron la presencia de líneas de emisión de la serie de Balmer (hidrógeno) y de helio (He I y He II), esta última característica de las variables cataclísmicas magnéticas.
El análisis de las velocidades radiales de las líneas de Balmer indicó un período orbital de aproximadamente 1,368 h, coincidente con el intervalo de repetición de los pulsos de radio (≈ 1,345 h). A partir de este período se estimó que la enana roja posee una masa de ~0,096 M☉ y un radio de ~0,13 R☉, mientras que la enana blanca, con un radio similar al de la Tierra, mantiene una masa comparable a la del Sol.
La combinación de una órbita tan corta (poco más de una hora) y la interacción magnética entre ambas estrellas genera dos tipos de emisión distintas: por un lado, la acreción de gas sobre la enana blanca calienta el material y produce ráfagas de rayos X; por otro, la interacción de los campos magnéticos en la zona de contacto genera potentes pulsos de radio.
Los datos del satélite chino Einstein Probe mostraron variaciones en los rayos X con un período de ~1,32 h, y una gran amplitud que sugiere cambios en la tasa de acreción. Además, los pulsos de radio presentan polarización elíptica y una modulación de intensidad que forma patrones de “rayas”, fenómeno hasta ahora observado solo en el sistema Júpiter‑Io.
ASKAP J1745‑5051 es el tercer LPT detectado en X‑ray y el segundo que muestra una emisión regular en esta banda. Es, además, la primera vez que se confirma que dicha regularidad está vinculada al movimiento orbital de un sistema binario.
Los autores consideran que este objeto puede convertirse en la “piedra Rosetta” para descifrar la naturaleza de los LPT. “Algunos candidatos ya se habían relacionado con binarios, pero este es el primero en el que observamos directamente tanto las estrellas como el proceso de acreción”, comentó Tara Murphy, directora del Departamento de Física de la Universidad de Sídney.
El descubrimiento abre la puerta a nuevos estudios de la materia bajo campos magnéticos intensos y fuerzas gravitacionales extremas, condiciones imposibles de reproducir en laboratorios terrestres. El equipo planea continuar con observaciones multi‑longitud de onda—radio, óptica y X‑ray—para desentrañar los mecanismos exactos que originan los LPT y, con ello, avanzar en la comprensión de estos enigmáticos destellos del cosmos.
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