La Unión Europea y Japón son ahora compañeros en la defensa planetaria contra asteroides
La Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) oficializaron su cooperación en defensa planetaria al firmar un memorando de entendimiento y un acuerdo específico para la misión conjunta denominada Ramses. El proyecto enviará una sonda al asteroide (99942) Apophis, un cuerpo de aproximadamente 375 metros de diámetro que en 2029 cruzará la vecindad terrestre a una distancia extremadamente reducida.

Misión Ramses: objetivo y detalles
Ramses (Rapid Apophis Mission for Space Safety) será la primera iniciativa de esta alianza y tiene como meta construir un sistema global de protección planetaria. Europa y Japón lanzarán una nave de reconocimiento que acompañará a Apophis durante su sobrevuelo, con el fin de medir los efectos de la gravedad terrestre sobre la morfología y la dinámica del asteroide.
Apophis, apodado en ocasiones como el “asteroide del caos”, está compuesto de metales y silicatos y se desplaza por el Sistema Solar a velocidades entre 25 000 y 30 000 km/h. Su tamaño impide que se desintegre por completo al entrar en la atmósfera, por lo que un impacto hipotético liberaría energía comparable a miles de bombas de Hiroshima y produciría cráteres de varios kilómetros. Sin embargo, los cálculos actuales descartan cualquier riesgo de colisión durante al menos los próximos 100 años.
El 13 de abril de 2029, Apophis pasará a solo 32 000 km de la superficie terrestre, una distancia que representa menos del 10 % del recorrido entre la Tierra y la Luna (384 400 km). En esa proximidad el asteroide será visible a simple vista, aunque no constituirá una amenaza significativa. La ESA estima que un evento de esta magnitud ocurre apenas una vez cada 5 000‑10 000 años.
La visita de Apophis brinda una oportunidad científica sin precedentes: es la primera vez que contamos con la tecnología necesaria para observar de cerca un asteroide potencialmente peligroso durante un encuentro tan cercano con la Tierra. La información recopilada será esencial para diseñar estrategias de desviación, como los impactores cinéticos que ya se están probando.
La misión está prevista para despegar en algún momento de 2028. La arquitectura del proyecto contempla el despliegue de dos mini‑sondas CubeSat. Japón aportará los cohetes, los paneles solares y los sistemas de detección infrarroja, mientras que Europa se encargará de la integración y la operación de la nave.
Esta colaboración refuerza la tendencia de la ESA y la JAXA de trabajar conjuntamente, sin depender exclusivamente de la NASA, aunque continúan manteniendo alianzas con la agencia espacial estadounidense en otros programas.
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