Alimentec: La tecnología más deliciosa de todas
En el reciente Food Innovation Summit de Alimentec, se reveló que cuatro de las diez empresas más innovadoras de Colombia pertenecen al sector de alimentos, una cifra que destaca la creciente influencia de la gastronomía y la nutrición en la economía nacional.
Innovación alimentaria cruzando fronteras industriales
El director de Transformación e Innovación de la ANDI, Daniel Meza Ramírez, sorprendió a los asistentes con la frase “Las autopartes huelen a chocolate”. Esa afirmación tiene fundamento: el Renault Kwid ensamblado en Colombia incorpora piezas fabricadas con bioplástico derivado de la cascarilla de cacao, fruto de la alianza entre Renault‑Sofasa, la Compañía Nacional de Chocolates y la petroquímica Esenttia. El proyecto, conocido como “Choco Project”, ilustra cómo la innovación alimentaria puede trasladarse a sectores tan diferentes como el automotriz.
Alimentec celebra 27 años como la principal feria de gastronomía y servicios Horeca, pero el Food Innovation Summit demuestra que su alcance supera ampliamente ese perfil, posicionándose como un punto de encuentro entre tecnología y alimentos.
Durante el primer día del evento, del 9 al 12 de junio, se llevó a cabo el panel “La nueva era del food business”, con la participación de Daniel Meza, Mila Valcárcel de Eatable Ventures y Julián Robledo, director del macro‑sector agropecuario y agroindustrial de la Cámara de Comercio de Bogotá (CCB).
Robledo compartió datos reveladores: cerca del 44 % de la inversión nacional en investigación y desarrollo se concentra en el sector de alimentos. Además, el último ranking de innovación de la ANDI muestra que cuatro de las diez empresas más innovadoras del país pertenecen a esta industria.
Entre los casos destacados, la firma colombiana Alsec está desarrollando alimentos con fines médicos para pacientes con enfermedades graves. “Las compañías dejarán de ser solo productoras de alimentos; están dando el salto a la nutrición, donde los márgenes son mayores”, afirmó Valcárcel, quien también resaltó el potencial de la economía circular y de los microorganismos de alto valor para crear nuevas líneas de negocio.
En la mesa también se abordó el papel de la inteligencia artificial y otras tecnologías emergentes. Meza planteó la pregunta “¿Qué tienen en común los hielos y los medicamentos?” para ilustrar un proyecto que utiliza IA para diseñar presentaciones de medicamentos más agradables, una iniciativa que busca combatir la desnutrición, una de las principales causas de mortalidad hospitalaria.
Valcárcel describió la IA no solo como una herramienta, sino como una revolución transversal que complementa la biotecnología y la robótica. Señaló que los consumidores demandan alimentos de calidad a menor costo, tendencia que ha impulsado el crecimiento de los “hard discount”. Al mismo tiempo, la escasez de mano de obra convierte a la automatización en una solución cada vez más atractiva.
Sin embargo, Meza advirtió que la industria todavía está en fase de aprendizaje respecto a la IA en la manufactura local. Subrayó la prioridad de contar con datos sólidos y sistemas bien estructurados antes de adoptar herramientas avanzadas.
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