Los agujeros negros formados tras el Big Bang aún existen... como agujeros blancos

Los agujeros negros se forman cuando la materia colapsa bajo su propia gravedad hasta crear una región del espacio‑tiempo de la que nada, ni siquiera la luz, puede escapar. Además de los agujeros negros de origen estelar o supermasivo, la teoría predice la existencia de los llamados agujeros negros primordiales, que habrían surgido en los primeros instantes del Universo, cuando la densidad era tan alta que pequeñas fluctuaciones cuánticas podían desencadenar un colapso gravitacional inmediato.

Estos objetos nunca han sido observados directamente y, según los modelos convencionales, los más pequeños deberían haberse evaporado hace mucho tiempo por medio de la radiación de Hawking, un proceso mediante el cual los agujeros negros emiten radiación térmica y pierden masa.

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Una hipótesis que rescata a los remanentes de Planck

Un reciente estudio publicado en el repositorio arXiv por investigadores de la Universidad Estatal de Pensilvania propone que los agujeros negros primordiales con una masa cercana a la masa de Planck (aproximadamente 22 µg, comparable al peso de un cabello humano) podrían haber sobrevivido hasta la actualidad. En lugar de evaporarse por completo, el estudio sugiere que estos remanentes se estabilizarían y se transformarían en “agujeros blancos”, objetos que expulsan materia y energía y que, a diferencia de los agujeros negros, no permiten la entrada de luz a través de su horizonte de sucesos.

Puntos Clave
  • Los agujeros negros primordiales con masa cercana a la masa de Planck (~22 µg) podrían haber sobrevivido hasta la actualidad
  • En vez de evaporarse por completo, estos remanentes se estabilizarían y se transformarían en “agujeros blancos”, expulsando materia y energía
  • Emitirían una radiación de “purificación” que devolvería la información cuántica atrap

Principales implicaciones del modelo

  • Duración extrema: los remanentes de Planck serían objetos extremadamente longevos, incapaces de disiparse en los tiempos cosmológicos actuales.
  • Radiación de “purificación”: en vez de la radiación térmica de Hawking, emitirían un nuevo tipo de radiación que, según los autores, devolvería la información cuántica atrapada más allá del horizonte, abordando el llamado “paradigma de la pérdida de información”.
  • Posible vínculo con la materia oscura: al ser diminutos y prácticamente indetectables por métodos convencionales, estos agujeros blancos microscópicos podrían constituir una fracción significativa de la materia oscura que domina la masa del Universo.

El cálculo muestra que, mientras la radiación de Hawking acelera la evaporación a medida que la masa disminuye, al acercarse a la masa de Planck los efectos cuánticos y gravitacionales se vuelven simultáneamente dominantes. En ese punto, la evaporación no culminaría en una explosión final, sino que daría paso a una fase estable cuya naturaleza exacta sólo podrá describirse con una teoría completa de gravedad cuántica, aún pendiente de formularse.

El modelo sigue siendo teórico y está pendiente de revisión por pares, pero abre una nueva vía de investigación para la astrofísica y la cosmología. Si los remanentes de Planck constituyeran una fracción relevante de la materia oscura, la estrategia de búsqueda debería cambiar: en lugar de perseguir partículas exóticas, los experimentos tendrían que enfocarse en detectar sutiles anomalías gravitacionales a escala microscópica.

Javier Mendoza Silva
Javier Mendoza Silva Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con enfoque en derechos humanos. Ha trabajado para medios impresos, digitales y radiofónicos en Latinoamérica.

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