Mi padre quiere envejecer en su propia casa. La IA estará pendiente de él
En enero de 2026, una anciana de 86 años que vive en el norte de Seattle sufrió una caída mientras intentaba subir y bajar la escalera alfombrada de su casa. El accidente quedó registrado por Sensi.AI, un micrófono equipado con inteligencia artificial que permanece activo las 24 horas y captura sonidos, conversaciones y patrones de comportamiento de sus usuarios. La transcripción completa del incidente se publicó varios meses después, cuando la hija del adulto mayor, que reside en Austria, solicitó el registro a través del propio sistema.
El dispositivo Sensi se promociona como un complemento gratuito para el cuidado de personas mayores que desean permanecer en su domicilio. Consiste en una pequeña caja blanca que se coloca bajo una mesa o silla y, sin aviso previo, comienza a grabar cuando detecta sonidos o movimientos que podrían indicar una situación de riesgo, como caídas, tos persistente o gritos de auxilio. Según la empresa, el algoritmo, entrenado con “mil años” de datos de audio anonimizado, es capaz de identificar desviaciones en la rutina diaria y alertar a cuidadores o familiares en tiempo real.
Controversias sobre privacidad y precisión
El uso de Sensi ha despertado críticas por la forma en que recopila y procesa datos. En el caso de la anciana de Seattle, el micrófono detectó la palabra “caída” y envió automáticamente la conversación privada a los cuidadores. Al solicitar las transcripciones, la hija se sintió como un “espía” dentro del hogar de su madre, quien no recordaba haber sido informada de que sus conversaciones serían registradas.
Los defensores del dispositivo argumentan que su tasa de precisión alcanza el 90 % en la detección de caídas y episodios de tos, aunque la propia fundadora y directora ejecutiva, Romi Gubes, reconoce que los modelos se entrenan con conjuntos de datos anónimos sin detallar su origen ni contenido. La falta de aprobación por parte de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) para las afirmaciones de detección de deterioro cognitivo también genera dudas.
Expertos como el neurólogo Ihab Hajjar señalan que, si bien la IA puede identificar patrones de habla asociados a demencia, la evidencia clínica disponible muestra una precisión entre el 60 % y el 70 % en entornos controlados, muy por debajo de lo que Sensi promete.
Por otro lado, cuidadores de la agencia Husky Senior Care, como Steve Kamau, relatan casos en los que el dispositivo ha sido útil: una caída sin asistencia inmediata fue detectada y se llamó al 911, y la detección temprana de una tos evitó complicaciones mayores. Sin embargo, también admiten falsos positivos, como la confusión entre un mando a distancia caído y una caída real.
El mercado de tecnologías de IA para el cuidado de adultos mayores está en rápido crecimiento. Sensi ha recaudado 100 millones de dólares y asegura estar presente en el 80 % de las principales redes de atención domiciliaria en Norteamérica. Este auge se produce en un contexto de desconfianza creciente hacia las residencias de ancianos, cuyo costo promedio supera los 108 000 USD anuales, lo que lleva a muchos mayores a preferir la permanencia en su hogar, a pesar de los riesgos.
El concepto de “dignidad del riesgo”, propuesto por el activista por los derechos de las personas con discapacidad Robert Perske, sostiene que el derecho a tomar decisiones, incluso arriesgadas, es esencial para la autoestima. Dispositivos como Sensi pretenden equilibrar esa dignidad con la seguridad, ofreciendo vigilancia sin la necesidad de una institución física.
Sin embargo, algunos académicos advierten sobre la normalización de la vigilancia constante. La profesora Clara Berridge, de la Universidad de Washington, alerta que la oferta de tecnología de monitoreo puede convertirse en una condición implícita para recibir cuidados, limitando la verdadera autonomía de los mayores al presentarles opciones poco atractivas: “¿Ir a una residencia o aceptar una cámara que graba tus conversaciones?”
El uso de Sensi también plantea interrogantes sobre el consentimiento informado. Según testimonios de cuidadores, muchos adultos mayores firman acuerdos de privacidad sin comprender plenamente su alcance, y la resistencia inicial al dispositivo suele ceder ante la presión familiar.
En el futuro, la vigilancia basada en IA parece destinada a consolidarse como parte esencial del cuidado de la población envejecida. La Asociación Estadounidense de Personas Jubiladas (AARP) indica que el 25 % de los cuidadores ya emplean herramientas de monitoreo remoto, una cifra que se duplica respecto a 2020. Los inversores, por su parte, destinaron aproximadamente 10.7 mil millones de dólares a startups de tecnología sanitaria basadas en IA en 2025, según datos de CrunchBase.
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