El enigma de los niños momificados: estudio replantea el propósito de los sacrificios humanos en el Imperio inca

Un estudio interdisciplinario reciente ha replanteado el propósito de la capac cocha, uno de los rituales más emblemáticos del Imperio inca, sugiriendo que su origen pudo haber sido tan político como religioso. El equipo, integrado por investigadores de Polonia, Argentina y Estados Unidos, logró fechar con mayor precisión el entierro de Llullaillaco, un santuario ubicado en la cumbre del volcán homónimo, en la frontera entre Argentina y Chile.

En 1999 se descubrieron en este sitio los cuerpos momificados de tres adolescentes: una joven de aproximadamente 14 años, conocida como “La Doncella”, una niña de seis años y un niño de siete años, acompañados de abundantes ofrendas ceremoniales. El hallazgo se convirtió rápidamente en una de las pruebas más sólidas de la práctica incaica de la capac cocha, que consistía en sacrificios humanos, mayormente de niños y mujeres jóvenes, para preservar el orden cósmico, honrar a las deidades o conmemorar acontecimientos trascendentales, como victorias militares.

Una datación más exacta del ritual

Las primeras investigaciones situaron el entierro entre 1430 y 1520 d.C., un rango demasiado amplio para vincularlo a eventos concretos del Imperio. Para afinar la cronología, los científicos analizaron restos vegetales hallados entre las ofrendas—hojas de coca, semillas de mandioca y granos de maíz—empleando dos técnicas complementarias.

Primero, se aplicó datación por radiocarbono a los materiales vegetales, seleccionados por su ciclo de vida corto, lo que garantiza que sólo absorbieron carbono atmosférico durante un período limitado de crecimiento. Esta característica permite estimar con precisión la fecha de recolección y uso de las plantas durante la ceremonia.

Posteriormente, los investigadores desarrollaron un modelo de calibración mixto que tiene en cuenta las diferencias atmosféricas entre el hemisferio norte y el sur, dado que el Imperio inca abarcaba zonas influenciadas por ambos patrones climáticos. La calibración se realizó de la siguiente forma:

  • Hojas de coca: 100 % basadas en condiciones del hemisferio sur.
  • Semillas de mandioca: 30 % hemisferio norte y 70 % hemisferio sur.
  • Granos de maíz: 60 % hemisferio norte y 40 % hemisferio sur.

Además, se analizaron isótopos estables de carbono, nitrógeno y oxígeno en los tejidos vegetales, lo que permitió reconstruir las condiciones ambientales de cultivo y determinar las posibles regiones de origen de los cultivos.

Puntos Clave
  • El estudio interdisciplinario sugiere que la capac cocha tuvo también motivaciones políticas, no solo religiosas
  • Se logró fechar con mayor precisión el entierro de

Los resultados redujeron la ventana temporal del ritual a apenas 45 años, entre 1462 y 1507, y estimaron que el entierro probablemente ocurrió alrededor del año 1489. Esta nueva cronología sitúa la capac cocha en el periodo de los reinos de Túpac Inca Yupanqui y su sucesor Huayna Cápac.

El hallazgo tiene importantes repercusiones históricas. Indica que la ceremonia no se realizó inmediatamente después de la incorporación de la zona al dominio inca, sino tras varias décadas de control imperial, lo que debilita la hipótesis de que el sacrificio estuviera ligado a una victoria militar reciente. Asimismo, la datación no coincide con erupciones volcánicas ni con eventos climáticos extremos documentados, descartando una respuesta ceremonial a una catástrofe natural.

Los autores del estudio sostienen que, bajo los gobiernos de Túpac Inca y Huayna Cápac, la capac cocha pudo haber trascendido la mera ofrenda religiosa a las deidades de la montaña, funcionando como una herramienta estratégica del Estado inca. Según ellos, el ritual habría servido simultáneamente para:

  • Honrar a las divinidades andinas.
  • Reforzar la autoridad central del Imperio.
  • Propagar una ideología compartida entre los diversos pueblos sometidos.
  • Responder a desafíos sociales o ambientales dentro del territorio.

En palabras de los investigadores, la capac cocha “emerge no como un ritual aislado o estático, sino como una práctica dinámica y adaptativa situada en la intersección de múltiples esferas de significado”.

Los especialistas subrayan la necesidad de ampliar la investigación mediante nuevos indicadores ambientales, análisis isotópicos más extensos y comparaciones con datos arqueológicos de otras regiones del Imperio. Este abordaje permitiría esclarecer la gama completa de factores que impulsaron las prácticas sacrificiales de gran altitud en los Andes y, en última instancia, replantear la interpretación tradicional de los sacrificios humanos como actos exclusivamente religiosos, reconociendo también su papel fundamental en la consolidación política del Imperio incaico.

Javier Mendoza Silva
Javier Mendoza Silva Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con enfoque en derechos humanos. Ha trabajado para medios impresos, digitales y radiofónicos en Latinoamérica.

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