Ante las presiones de Trump, OpenAI podría ceder hasta el 5% de su negocio al gobierno de EE UU
Según un informe del Financial Times, OpenAI habría ofrecido al gobierno de Estados Unidos una participación del 5 % en su negocio con el objetivo de aliviar las crecientes tensiones políticas con la administración de Donald Trump y responder a la presión pública en torno al desarrollo de la inteligencia artificial (IA).
Fuentes anónimas citadas por el diario aseguran que Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, presentó la iniciativa a Trump a principios de este año, argumentando que involucrar financieramente al gobierno sería la forma más eficaz de que la ciudadanía estadounidense se beneficie económicamente de los avances de la IA. Además, habría sugerido que otras compañías del sector —Google, Anthropic, xAI y Meta— ofrezcan una participación accionaria similar al Estado.
Contexto regulatorio y respuestas de la industria
El reporte indica que las conversaciones están aún en una fase muy preliminar y que ninguno de los involucrados ha confirmado ni desmentido la información. No obstante, varios indicios públicos apuntan a que la propuesta ha sido analizada durante varios meses.
En abril, OpenAI publicó un documento en el que proponía la creación de un Fondo Público de Riqueza (Public Wealth Fund) para garantizar que los beneficios económicos generados por la IA se distribuyan entre la sociedad. El fondo estaría financiado conjuntamente por el gobierno y las empresas del sector, y los recursos se reinvertirían a largo plazo en startups y compañías que adopten los modelos desarrollados por los participantes.
Un informe de CNBC del mes pasado señaló que Altman sostuvo reuniones con legisladores y funcionarios de Washington para discutir una posible participación del gobierno en OpenAI. El acuerdo contemplaría la donación de acciones a cambio de financiar el Fondo Público de Riqueza impulsado por la creadora de ChatGPT.
Trump, por su parte, confirmó que su administración está analizando “conceptos en los que se podrían entregar piezas al público estadounidense, convirtiendo al país en esencialmente un socio”. Añadió que, “en un futuro muy próximo”, mantendrá una reunión con varias empresas dedicadas al desarrollo de IA.
Estas iniciativas llegan en un momento en que la política estadounidense ha adoptado una postura regulatoria más estricta. La administración Trump firmó recientemente una orden ejecutiva que obliga a determinadas empresas del sector a presentar sus nuevos modelos de IA antes de su lanzamiento público para que sean evaluados por las autoridades. La Oficina del Director Nacional de Ciberseguridad (ONCD) ha sido encargada de diseñar un marco de revisión estandarizado que permita detectar vulnerabilidades en sistemas avanzados de IA y compartir esos hallazgos con agencias federales y operadores de infraestructura crítica antes de su despliegue masivo.
La medida se adoptó después de que Anthropic lanzara de forma restringida Claude Mythos, un modelo que la compañía describió como poseedor de capacidades tan avanzadas que, en manos de actores malintencionados, podría constituir una amenaza significativa para la economía, la seguridad pública y la seguridad nacional. Tras la entrada en vigor del decreto, tanto Claude Mythos como una variante más segura, denominada Fable 5, suspendieron temporalmente el acceso para ciudadanos extranjeros por instrucción de la administración, citando motivos de seguridad nacional.
El gobierno también jugó un papel poco habitual en el lanzamiento de GPT‑5.6, la última versión de OpenAI. La empresa declaró que “como parte de nuestra colaboración continua con el gobierno de Estados Unidos, presentamos un adelanto de nuestros planes y de las capacidades del modelo antes del lanzamiento de hoy. A solicitud del gobierno, iniciamos una vista previa limitada para un pequeño grupo de socios de confianza, cuyos nombres fueron compartidos con las autoridades, antes de un despliegue más amplio”.
Hasta el momento no está claro hasta qué punto la influencia gubernamental llegará a afectar las operaciones, el desarrollo tecnológico y el modelo de negocio de OpenAI. Lo que sí resulta evidente es que la administración Trump busca desempeñar un papel cada vez más activo en el emergente mercado de la IA y en otras tecnologías de vanguardia.
El gobierno de EE. UU. ya posee una participación del 10 % en Intel y, según diversos reportes, ha exigido a Nvidia y AMD entregar el equivalente al 15 % de los ingresos obtenidos por la venta de chips en China, una estrategia que refuerza su creciente intervención en sectores considerados estratégicos.
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