Así pude crear una app sin saber nada de programación

Una pequeña perra, descrita por el autor como “baja y gruesa”, embistió a su madre en un parque de la ciudad a principios de este año, provocándole una fractura en la tibia derecha. El accidente desencadenó una serie de frustraciones cotidianas que, lejos de ser meras molestias, motivaron al autor a explorar el mundo de la programación después de 25 años sin tocar código.

El autor relata que, tras el incidente, su madre pasó largas horas intentando gestionar la atención médica a través de menús telefónicos, una experiencia que lo llevó a reflexionar sobre la acumulación de pequeñas tareas burocráticas que consumen tiempo y energía. Estas “tareas ministeriales”, como él las denomina, incluyen desde la gestión de seguros y la conexión con médicos hasta la cancelación de suscripciones y la disputa de cargos.

Índice

El proyecto y su desarrollo

Impulsado por la promesa del “vibe coding”, es decir, la capacidad de crear aplicaciones sin conocimientos profundos de programación gracias a la inteligencia artificial, el autor decidió construir una herramienta que registrara y compartiera información sobre el tiempo dedicado a estas labores burocráticas. Con la ayuda de Claude Pro, el modelo de IA de Anthropic, comenzó a describir un panel de control donde los usuarios podrían ingresar incidentes, calificar su molestia, estimar el tiempo invertido y recibir recompensas como citas inspiradoras y fotos de animales.

Claude también debía generar, para cada caso, un “contexto más amplio” que explicara cómo el incidente encajaba en patrones sistémicos y una carta de queja dirigida a los organismos reguladores correspondientes.

Para materializar la aplicación, se emplearon varias plataformas:

Puntos Clave
  • Una per
  • GitHub: repositorio del código fuente.
  • Supabase: base de datos para almacenar los registros de los usuarios.
  • Netlify: hosting estático que sirve la aplicación al público.

Durante el proceso, Claude asistió en la configuración de claves API, detectó vulnerabilidades (como la exposición accidental de una clave en el repositorio) y propuso correcciones de seguridad, incluyendo la sanitización de entradas de usuario para evitar la inyección de código malicioso.

Primeras pruebas y feedback

Así pude crear una app sin saber nada de programación

Una vez disponible una versión beta, el autor invitó a su padre a probar la herramienta. El padre, sorprendido por la capacidad de registrar una queja sobre el sistema telefónico automatizado de su clínica, aportó su propia experiencia: tres horas invertidas en una llamada que terminaba con opciones obsoletas como “enviar un fax”. El registro resultó en una calificación de 3 sobre 10 en molestia y una preferencia por dedicar ese tiempo a la jardinería.

El aporte del padre incluyó una cita de Ursula K. Le Guin que la aplicación mostró junto a una imagen de un perro salchicha durmiendo junto a un arroyo, reforzando la intención de combinar datos objetivos con un toque humano.

Expansión comunitaria

El autor organizó un encuentro llamado “Noche de Ministración”, donde los participantes compartieron sus propias quejas: cobros indebidos de servicios de streaming, dificultades para acceder a créditos de audiolibros y problemas de inicio de sesión en plataformas de eventos. Cada entrada se convirtió en un registro colectivo que, según el autor, muestra que el tiempo perdido en burocracia sí suma y puede ser cuantificado.

El proyecto, ahora alojado en Netlify, constituye un registro cívico abierto que busca visibilizar la carga burocrática y, potencialmente, generar presión sobre las instituciones para simplificar sus procesos.

Javier Mendoza Silva
Javier Mendoza Silva Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con enfoque en derechos humanos. Ha trabajado para medios impresos, digitales y radiofónicos en Latinoamérica.

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