Ella llevaba años legalmente en Estados Unidos y de todos modos la deportaron
María de Jesús Estra Juárez llegó a los Estados Unidos desde México en 1998, con apenas 15 años. Después de vivir más de una década bajo el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), en 2025 solicitó la tarjeta de residencia familiar, convencida de que su situación migratoria estaba regularizada.

Sin embargo, el 18 de febrero de 2026, durante la entrevista para la green card en Sacramento, California, fue detenida por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y, en menos de 24 horas, fue trasladada a la frontera de San Ysidro y deportada a México. El proceso incluyó varios centros de detención: Sacramento, Stockton, Bakersfield, Los Ángeles y, finalmente, San Ysidro.
Contexto de la política migratoria
Desde la reelección del presidente Donald Trump, la política de inmigración se ha intensificado. El entonces asesor de seguridad nacional Stephen Miller y la secretaria del Departamento de Seguridad Nacional, Kristi Noem, establecieron una meta de 3 000 detenciones diarias y el ICE contrató a 12 000 agentes adicionales para reforzar sus operaciones. Estas medidas han provocado que incluso personas con estatus legal, como Estra Juárez, sean objeto de deportaciones repentinas.
El 23 de marzo de 2026, un juez federal determinó que la expulsión de Estra Juárez era ilegal. La sentencia le permitió regresar a los Estados Unidos el 31 de marzo, después de pasar 40 días en Tijuana, donde recibió asistencia del gobierno mexicano y de una amiga local antes de volver a su ciudad natal de Puebla.
Entrevista con María de Jesús Estra Juárez

- ¿Cómo describirías el proceso de deportación? Fue extremadamente rápido; la detención y el traslado a México se realizaron en menos de 24 horas, lo que resultó muy traumático.
- ¿Pudiste comunicarte con tu familia? Apenas después de la detención, nos confiscaron todas nuestras pertenencias, incluido mi teléfono. Sólo al llegar a San Ysidro recuperé mis objetos y pude enviar un mensaje breve a mi hija para informarle que estaba bien.
- ¿Qué ocurrió al llegar a México? Nos entregaron a las autoridades mexicanas, nos llevaron a un albergue y, gracias a una amiga con casa en Tijuana, pude evitar una estancia prolongada allí mientras organizábamos el regreso a Puebla.
- ¿Cuánto tiempo estuviste fuera de EE. UU.? Cuarenta días, entre la deportación y el retorno autorizado por el tribunal.
- ¿Cómo ha sido tu vida al volver? Retomé mi trabajo como gerente de área en una cadena hotelera, pero la incertidumbre y las deudas por el alquiler generan una gran presión económica y emocional.
- ¿Te sientes segura tras la decisión judicial? La sentencia brinda cierta tranquilidad, pero persiste la incertidumbre y el temor de una nueva detención.
- ¿Continuarás con el proceso de ajuste de estatus? Sí, considero esencial obtener la residencia permanente, ya que llevo 27 años en el país, mi comunidad y mi hija, ciudadana estadounidense, están aquí.
El caso de Estra Juárez ilustra cómo la política de “cero tolerancia” ha alcanzado incluso a quienes cumplen con los requisitos legales, dejando a miles de familias en una situación de vulnerabilidad y constante incertidumbre.
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