Elon Musk contra Altman: "Fundé OpenAI para evitar que el futuro se pareciera al de Terminator"

Esta semana, Elon Musk y Sam Altman comparecieron por primera vez ante un tribunal federal en San Francisco como parte del litigio que enfrenta a Musk contra OpenAI y su fundador. El caso, que podría traducirse en sanciones económicas y, lo que es más relevante, en una reconfiguración de la gobernanza de la empresa, pone en tela de juicio la posibilidad de que OpenAI realice una oferta pública inicial antes de fin de año.

Durante su testimonio, Musk intentó encuadrar la disputa como algo más amplio que una simple cuestión corporativa. Aseguró que apoyar a Altman “abriría la puerta a la apropiación de recursos filantrópicos de EE. UU. y sacudiría los cimientos de la filantropía”. Sus palabras fueron escuchadas por un panel de nueve jueces que asesoran a la magistrada federal Yvonne González Rogers sobre la sentencia.

Los argumentos de Musk

Según el abogado de Musk, Steven Molo, el empresario lleva “desde sus años universitarios” preocupado por la posibilidad de que las máquinas superen la inteligencia humana. Por eso ha presionado a gobiernos para que establezcan regulaciones que aborden la amenaza de una inteligencia artificial general (IAG) y, según declara Molo, llegó a reunirse con el entonces presidente Barack Obama en 2015. “Al no haber acción gubernamental, Elon sintió que debía actuar por su cuenta”, añadió.

Musk explicó que, en esa época, se reunió con Sam Altman, entonces un joven inversor de unos 30 años, y juntos fundaron OpenAI como una organización sin fines de lucro. La motivación, según Musk, era crear un “laboratorio alternativo” frente al rápido avance de Google en IA, con un énfasis mayor en la seguridad. “OpenAI nació porque Larry Page me llamó ‘especista’ por defender a la humanidad”, afirmó, recordando una anécdota con el cofundador de Google.

El empresario reconoce que la IA puede curar enfermedades y generar prosperidad, pero también advierte que podría desencadenar escenarios catastróficos dignos de la ciencia ficción. “Podría acabar con todos nosotros… como en *Terminator*. Preferiría que estuviéramos en una película de *Star Trek*, no de James Cameron”, comentó.

En cuanto a la evolución de OpenAI, Musk sostiene que la organización necesitaba “un brazo con fines de lucro” para atraer capital y recursos de cómputo. Lo comparó con un museo benéfico que recibe ingresos de una tienda comercial: “No me oponía a una pequeña empresa lucrativa siempre que no influyera en las decisiones estratégicas”. Sin embargo, el empresario considera que la estrategia se salió de control cuando Microsoft invirtió 10 mil millones de dólares en 2023 y OpenAI transfirió cada vez más propiedad intelectual y personal a la entidad con fines de lucro.

Puntos Clave
  • Musk y Altman comparecieron ante un tribunal federal en San Francisco, en el litigio que enfrenta a Musk contra OpenAI y que podría impedir la IPO de la compañía antes de fin de año
  • Musk declaró que fundó OpenAI para evitar un futuro al estilo “Terminator”, motivado por su preocupación

El abogado de OpenAI, William Savitt, refutó que la compañía le hubiera prometido a Musk que mantendría su condición sin fines de lucro ni abriría todo su código. “Las pruebas demostrarán que los hechos que Elon alega no ocurrieron”, señaló. Añadió que Musk estaba al tanto de los planes para captar inversiones corporativas superiores a 10 mil millones de dólares desde 2018 y que su queja llegó demasiado tarde, después de que él fundara la startup competidora xAI en 2023.

OpenAI también acusó a Musk de incumplir sus compromisos financieros: se comprometió a invertir hasta mil millones de dólares, pero solo aportó unos 38 millones en cinco años. Asimismo, la empresa sostiene que Musk propuso que él o Tesla tomaran el control de OpenAI; al ser rechazado, se retiró del proyecto.

En la sala del tribunal, Musk se mostró relajado, bebiendo agua de una botella de plástico mientras observaba un monitor. Altman y el presidente de OpenAI, Greg Brockman, estaban sentados a varios metros de distancia, en la galería del público. Altman abandonó la sala antes de que Musk terminara su testimonio; OpenAI no comentó de inmediato la partida.

El proceso también generó tensiones fuera del estrado. Un abogado de OpenAI advirtió a la jueza que Musk había lanzado una serie de tuits “incendiarios” a principios de semana, citando un artículo de *The New Yorker* que cuestionaba la integridad de Altman. Tras ser interrogado sobre su actividad en redes sociales, Musk aceptó abstenerse de publicar durante el juicio, y la jueza González Rogers pidió a ambas partes que “controlen su tendencia a usar las redes para empeorar la situación”.

El juicio obligó a Altman a ausentarse de un evento de marketing organizado por Amazon Web Services (AWS) en San Francisco, donde OpenAI presentaría sus últimos avances en IA. Altman, mediante un video pregrabado, lamentó no poder asistir por compromisos de agenda.

Problemas técnicos también marcaron la jornada: el micrófono inalámbrico del equipo de Musk falló brevemente, provocando un momento de silencio incómodo que la jueza alivió con una broma sobre “financiamiento del gobierno federal”.

Musk volverá a declarar el miércoles, cuando los abogados de OpenAI tendrán la oportunidad de interrogarlo.

Javier Mendoza Silva
Javier Mendoza Silva Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con enfoque en derechos humanos. Ha trabajado para medios impresos, digitales y radiofónicos en Latinoamérica.

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