La inquietante pseudoterapia contra el cáncer que mete a personas desnudas en bolsas de plástico con gases de cloro

Una clínica ubicada en el sur de Londres, dirigida por Alastair Jessel, está ofreciendo a pacientes con cáncer en estadio 4 un tratamiento que consiste en colocar a los pacientes desnudos desde el cuello hacia abajo dentro de una bolsa de plástico y exponerlos al dióxido de cloro gaseoso, un agente oxidante utilizado como blanqueador industrial. Jessel describe el procedimiento como “peligroso”, pero asegura que los resultados son “increíbles”.

Índice

En qué consiste el “Protocolo G”

El método que emplea Jessel parte de un protocolo popularizado por el alemán Andreas Kalcker, conocido como “Protocolo G”. Según Kalcker, el protocolo incluye la ingesta de varias gotas de solución de dióxido de cloro al día y, en su versión más extrema, la inmersión del cuerpo en una bolsa de plástico para respirar el gas sin diluir. Jessel afirma haber sido el primero en el Reino Unido en aplicar esa variante, aunque reconoce que es “probablemente la más peligrosa de todas”.

Posición de la comunidad científica y sanitaria

  • Caroline Geraghty, enfermera especialista sénior de Cancer Research UK, indica que “no existe evidencia científica que demuestre que la exposición al dióxido de cloro sea segura o eficaz para personas con cáncer”.
  • El Ministerio de Salud y Seguridad (MHRA) del Reino Unido aclara que cualquier sustancia que se promocione como preventiva o curativa de enfermedades se considera un medicamento y requiere autorización, la cual el dióxido de cloro no posee.
  • La Comisión de Calidad de la Atención (CQC) investigó la clínica pero concluyó que el caso quedaba fuera de su competencia, al no haber profesionales sanitarios acreditados involucrados directamente en el tratamiento.

En el Reino Unido, la Ley del Cáncer de 1939 prohíbe a personas no médicas anunciar curas o tratamientos para el cáncer. A pesar de ello, la página web de la clínica mantuvo referencias a la supuesta eficacia del dióxido de cloro hasta que fueron retiradas tras la investigación de la Agencia de Normas Comerciales.

Puntos Clave
  • Clínica en el sur de Londres dirigida por Alastair Jessel ofrece a pacientes con cáncer en estadio 4 un “Protocolo G” que consiste en colocar al paciente desnudo de cuello para abajo dentro de una bolsa de plástico y exponerlo al gas de dióxido de cloro;
  • El método, basado en las ideas de Andreas Kalcker, incluye la inmersión en la bolsa para respirar el gas sin diluir y carece de evidencia

El caso ha llamado la atención de autoridades internacionales. En Estados Unidos, el secretario de salud Robert F. Kennedy Jr. mencionó el dióxido de cloro durante una audiencia de confirmación en el Senado en enero de 2025, lo que reavivó el interés por la sustancia entre grupos anti‑vacunas. La FDA, por su parte, eliminó una advertencia sobre el dióxido de cloro de su sitio web en 2024, generando controversia en la comunidad de pacientes y defensores de la salud.

Jessel, antes corredor de bolsa y propietario de un negocio de azulejos, fundó la Clínica Battersea Park en 2021 y, inicialmente, ofrecía terapias de “ondas escalares”, una pseudociencia que sostiene que la energía invisible puede curar diversas dolencias. Tras la escasa respuesta de esas terapias, incorporó luz roja, cámara hiperbárica y, finalmente, el dióxido de cloro.

Testimonios de pacientes y familiares revelan el impacto económico y emocional del esquema. Natalie Passant asegura que su padre gastó unos 5 000 USD en un tratamiento de ondas escalares en la clínica antes de fallecer de cáncer de próstata avanzado en febrero de 2025. Jessel ha calificado a sus propios clientes de “bastante estúpidos” por auto‑administrarse el dióxido de cloro, aunque mantiene que “el 50 % de mis pacientes tienen cáncer”.

Investigaciones de la Agencia de Normas Alimentarias (FSA) determinaron que el procedimiento no constituye un asunto de seguridad alimentaria. Un agente de la Oficina de Normas Comerciales encontró botellas de dióxido de cloro en la clínica en 2023, pero en inspecciones posteriores no se detectaron más productos a la venta.

Mientras tanto, la clínica sigue promocionando el dióxido de cloro en su página de Facebook y enlazando a charlas de figuras anti‑vacunas como Pierre Kory. Las autoridades británicas, pese a reconocer la falta de autorización del compuesto, no han tomado medidas coercitivas, argumentando que la práctica no está regulada por los cuerpos sanitarios a los que corresponden.

Javier Mendoza Silva
Javier Mendoza Silva Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con enfoque en derechos humanos. Ha trabajado para medios impresos, digitales y radiofónicos en Latinoamérica.

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