Los conservadores alimenticios están relacionados con hipertensión e infartos

En los pasillos de los supermercados es habitual encontrarse con etiquetas que incluyen aditivos como sorbato de potasio, ácido cítrico o ácido L‑ascórbico (vitamina C). Estos conservantes se emplean a gran escala en la industria alimentaria para evitar el deterioro y preservar la calidad de los productos. Según la base de datos abierta Open Food Facts, más del 20 % de los alimentos y bebidas procesados registrados contienen al menos un tipo de conservante.

Un equipo de investigación de la Universidad Sorbonne‑Paris Nord y la Universidad Paris‑Cité, en Francia, analizó la relación entre el consumo de estos aditivos y la aparición de hipertensión y enfermedades cardiovasculares. Para ello utilizaron los datos de la cohorte NutriNet‑Santé, que siguió a 112 395 participantes durante una mediana de 7,9 años.

Índice

Principales resultados del estudio

Los investigadores distinguieron dos grupos de conservantes: los “no antioxidantes”, como sorbatos, nitritos y sulfitos, que inhiben el crecimiento microbiano; y los “antioxidantes”, como ácido ascórbico, ácido cítrico y eritorbato, que evitan la oxidación y el cambio de color de los alimentos. Casi la totalidad de los participantes (99,5 %) consumió al menos un tipo de conservante en los dos primeros años de seguimiento.

Los análisis revelaron que los sujetos con mayor ingesta de conservantes no antioxidantes presentaron un 29 % más de riesgo de desarrollar hipertensión y un 16 % más de riesgo de enfermedades cardiovasculares (infarto, accidente cerebrovascular y angina) en comparación con los de menor consumo. Asimismo, el grupo con alto consumo de conservantes antioxidantes mostró un 22 % más de riesgo de hipertensión.

Puntos Clave
  • Más del 20 % de los alimentos y bebidas procesados contienen al menos un conservante, y el 99,5 % de los participantes consumieron algún conservante en los dos primeros años de seguimiento
  • Los conservantes “no antioxidantes” (sorbatos, nitritos y sulfitos) se asociaron a un

Al examinar individualmente 17 conservantes consumidos en grandes cantidades, ocho de ellos se asociaron a un mayor riesgo de hipertensión: sorbato de potasio (E202), metabisulfito de potasio (E224), nitrito de sodio (E250), ácido ascórbico (E300), ascorbato de sodio (E301), eritorbato de sodio (E316), ácido cítrico (E330) y extracto de romero (E392). De estos, el ácido ascórbico también mostró una relación con enfermedades cardiovasculares.

Durante el periodo de seguimiento se registraron 5 544 casos de hipertensión y 2 450 casos de enfermedad cardiovascular, de los cuales 1 142 fueron accidentes cerebrovasculares y 1 308 infartos de arteria coronaria. Aproximadamente el 16 % de la asociación entre los conservantes no antioxidantes y la enfermedad cardiovascular se explicó de manera indirecta a través de la hipertensión, lo que sugiere que estos aditivos pueden contribuir a la presión arterial alta y, a su vez, a eventos cardiovasculares.

Limitaciones del estudio

  • Diseño observacional: no permite establecer causalidad directa entre el consumo de conservantes y los desenlaces de salud.
  • Desproporción de sexo: el 78,7 % de los participantes eran mujeres.
  • Alta cualificación educativa: la muestra incluye una proporción elevada de personas con estudios universitarios, lo que limita la generalización a la población total.
  • Los autores ajustaron el modelo por múltiples factores de confusión y realizaron análisis de sensibilidad, sin que los resultados variaran significativamente.

Según los investigadores, los hallazgos indican la necesidad de que autoridades reguladoras como la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE UU (FDA) reevalúen los riesgos y beneficios de los conservantes y refuercen la protección del consumidor. Asimismo, se refuerzan las recomendaciones de reducir la ingesta innecesaria de aditivos optando por alimentos no procesados o mínimamente procesados.

Javier Mendoza Silva
Javier Mendoza Silva Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con enfoque en derechos humanos. Ha trabajado para medios impresos, digitales y radiofónicos en Latinoamérica.

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