Por fin sabemos por qué la popó tiene forma de espiral
¿Alguna vez te has preguntado por qué la forma de la popó se asemeja a un cono espiral? No todos los animales expulsan sus desechos con esa geometría, y aunque pueda parecer un tema trivial, la morfología de los excrementos ha intrigado a naturalistas y científicos durante mucho tiempo. Un reciente estudio realizado por un equipo de físicos ha revelado los principios físicos que determinan estas formas.
El interés por la geometría de las heces no es nuevo. Charles Darwin, en su ensayo de 1881 sobre la formación del “vegetable mould” a través de la acción de los gusanos, quedó fascinado por los excrementos de ciertos anélidos, que forman espirales uniformes y torres en lugar de montículos cónicos. Sin embargo, Darwin carecía de las herramientas de la física moderna que permiten explicar este fenómeno.
La física detrás de la forma de la popó
Según los investigadores Mehdi Habibi (Universidad de Wageningen), Neil M. Ribe (Universidad de París‑Saclay) y Daniel Bonn (Universidad de Ámsterdam), publicados en *Nature Communications*, la forma de los excrementos es el resultado de inestabilidades mecánicas pasivas que aparecen cuando un material blando y elástico es expulsado a través de una abertura. El factor determinante es la dirección de la gravedad.
En los animales que depositan sus heces hacia abajo, la gravedad hace que el material caiga y se acumule en el suelo. Cada vuelta de la espiral se forma a una distancia menor que la anterior, lo que produce un estrechamiento continuo y genera la característica forma cónica que reconocemos, incluso en el popular emoji de popó.
Algunos gusanos, como Arenicola marina*, viven en túneles en forma de U bajo la arena y expulsan sus desechos hacia arriba, contra la gravedad. En este caso, la distancia de caída no disminuye porque el material emerge desde abajo y se deposita sobre la superficie. Las espirales resultantes conservan el mismo radio a lo largo de todo el montón, evitando colapsos que podrían obstruir la madriguera.
Para validar sus predicciones, los científicos realizaron experimentos con una variedad de materiales, desde espuma de afeitar y espaguetis cocidos hasta una pasta de guisantes que imitaba las propiedades físicas de las heces de gusano. Al expulsar la pasta tanto hacia arriba como hacia abajo, observaron que siempre se formaban los patrones esperados: conos puntiagudos cuando la expulsión era descendente y cilindros uniformes cuando era ascendente. Además, al variar la velocidad de expulsión, el radio de la espiral permaneció constante, demostrando que la mecánica pasiva, más que el control muscular activo del animal, determina la geometría final.
Este hallazgo trasciende la curiosidad por la forma de la popó. Demuestra que incluso los procesos biológicos más humildes obedecen leyes físicas universales, y abre nuevas vías de investigación en biomecánica y biología evolutiva. Los excrementos pueden servir como un laboratorio natural para estudiar inestabilidades de la materia que también aparecen en el crecimiento de plantas y en la secreción de sustancias blandas sin necesidad de tensión activa.
Mira tambien:
¡Ventajas y Desventajas de TikTok: ¡Descubre la Verdad!
Deja una respuesta