Por qué las apps que rastreaban contactos durante el covid no ayudarán con el hantavirus

Tras la muerte de tres pasajeros a bordo de un crucero afectado por hantavirus, las autoridades sanitarias están localizando activamente a 29 personas que abandonaron la embarcación. El objetivo es identificar y notificar a quienes podrían estar en riesgo de infección, un proceso que se espera sea largo, arduo y de alcance global.

¿Por qué las apps de rastreo no son útiles en este caso?

Las aplicaciones de rastreo de contactos surgieron en 2020 como respuesta a la pandemia de COVID‑19. Desarrolladas por empresas como Apple y Google, utilizan la tecnología Bluetooth para detectar cuándo un usuario ha estado cerca de otra persona que resultó positiva en la prueba de COVID‑19 y le avisan de la posible exposición. Aunque estas herramientas mejoraron la detección de contactos, no lograron detener la propagación de la pandemia.

En el brote de hantavirus, el escenario es distinto. “Las aplicaciones no sirven para este brote de hantavirus”, declaró Emily Gurley, epidemióloga de la Universidad Johns Hopkins, en una entrevista por correo electrónico con WIRED. “El número de casos es pequeño, y es crucial rastrear con exactitud cada contacto para detener la transmisión”.

Puntos Clave
  • Las autoridades sanitarias están localizando activamente a 29 personas que abandonaron el crucero tras la muerte de tres pasajeros por hantavirus
  • Las apps de rastreo de contactos basadas en Bluetooth, creadas para COVID‑19, no son útiles en este brote de hantavirus
  • El número reducido de casos exige un rastreo exacto de cada contacto, algo que la tecnología de apps no puede garantizar por su imprecisión y heterogeneidad de dispositivos
  • Para detener la transmisión se debe identificar primero al individuo infectado y realizar una investigación detallada persona a persona, en lugar de depender de rastreo masivo mediante apps.

En una infección de escala limitada como la actual, las autoridades deben comenzar por la fuente –el individuo infectado– y luego investigar persona a persona, verificando dónde estuvo y con quién pudo haber tenido contacto. Los datos recopilados por las apps, basados en dispositivos heterogéneos, no son lo suficientemente precisos para proporcionar una imagen fiable de la propagación del virus.

El rastreo de contactos a gran escala, como el que se requirió durante la pandemia, se orienta más a identificar áreas poblacionales potencialmente afectadas y ofrecer a la gente la opción de auto‑cuarentena. Sin embargo, su efectividad depende de la disposición de la población y del uso adecuado de la tecnología por parte de los sistemas de salud pública. En Estados Unidos, por ejemplo, las apps de rastreo tuvieron resultados limitados, mientras que en algunos países europeos su desempeño fue algo mejor.

El acceso permanente a la información de proximidad también generó serias inquietudes sobre la privacidad, ya que la tecnología requiere permisos continuos para funcionar correctamente. Además, los sistemas de rastreo presentaron problemas de precisión, produciendo falsos positivos o negativos que dificultaban la obtención de datos fiables sobre la transmisión.

En el caso del hantavirus, donde es posible identificar y contactar directamente a cada persona que estuvo en el crucero, la vía tradicional resulta más adecuada. “Durante brotes pequeños pero altamente mortales, se requiere más precisión”, reiteró Gurley.

Javier Mendoza Silva
Javier Mendoza Silva Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con enfoque en derechos humanos. Ha trabajado para medios impresos, digitales y radiofónicos en Latinoamérica.

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