Trump y Xi hablaron de IA y chips en China, pero nadie cedió terreno
En la cumbre entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el líder chino, Xi Jinping, en Pekín, la atención de los medios se centró en los videos y memes que giraban en torno a Elon Musk y Jensen Huang. Sin embargo, entre la delegación que acompañó a Trump había otra figura de gran relevancia: Michael Kratos, director de la Oficina de Política Científica y Tecnológica de la Casa Blanca (OSTP).

Kratos, quien en 2010 fue profesor visitante en la Universidad de Tsinghua donde impartió un curso de economía, se ha convertido en el principal asesor científico de la administración Trump en materia tecnológica. Durante su proceso de nominación describió a China como “nuestro principal rival geopolítico y nuestro competidor tecnológico y científico más formidable”. Recientemente advirtió que entidades chinas de inteligencia artificial están llevando a cabo “campañas clandestinas y no autorizadas de destilación” para crear modelos que rivalizan con los sistemas líderes a una fracción del costo. Asimismo, criticó la decisión de la administración anterior de eliminar la “China Initiative”, iniciativa que, según él, había sido clave para contrarrestar el espionaje vinculado a científicos de origen chino.
La IA como eje central de la cumbre
La inteligencia artificial se posicionó como uno de los temas más críticos de los encuentros entre Washington y Pekín. En lugar de un tratado de control de exportaciones, los líderes acordaron abrir un mecanismo de diálogo sobre IA, reconociendo a ambas naciones como “superpotencias de la IA”. Este canal está destinado a debatir la seguridad de los modelos, estándares operativos, riesgos de proliferación y usos malintencionados. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, subrayó que Estados Unidos puede dialogar con China porque “tiene ventaja” y busca establecer protocolos de buenas prácticas para impedir que tecnologías avanzadas caigan en manos no estatales.
El objetivo subyacente es evitar que la IA, considerada una tecnología de doble uso, se descontrole en la competencia estratégica. Al igual que los semiconductores avanzados, la criptografía y la ciberinteligencia, la IA requiere una gestión cuidadosa para prevenir su uso como arma o herramienta de influencia.
China respondió con la habitual ambigüedad. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Guo Jiakun, se limitó a reiterar que el desarrollo de la IA debe ser “abierto, inclusivo y beneficioso para todos”, sin confirmar detalles específicos del acuerdo. Esta postura permite a Pekín mantener la puerta abierta al diálogo sin aceptar públicamente una agenda de contención liderada por EE. UU.
Mientras se celebraba la cumbre, la startup estadounidense Anthropic, fundada por los hermanos Amodei, pidió al gobierno estadounidense reforzar los controles sobre microchips y IA para preservar la ventaja estratégica frente a China. Además, la empresa anunció su intención de unirse a un consorcio japonés de ciberdefensa, ofreciendo capacidades avanzadas para proteger infraestructuras críticas, lo que subraya la creciente cooperación entre EE. UU. y sus aliados regionales frente a la amenaza percibida de Pekín.
Jensen Huang, CEO de Nvidia, también estuvo presente en Pekín tras una reincorporación de última hora. Su llegada generó una gran expectación en redes sociales chinas, pues Nvidia representa la principal fuente de GPU de IA para el mercado chino. Los analistas especularon sobre posibles avances relacionados con el chip H200 y la concesión de licencias a China. No obstante, el presidente Trump confirmó que, aunque el tema se abordó, China aún no ha alcanzado un acuerdo porque persiste su objetivo de desarrollar chips de fabricación nacional.
En un gesto simbólico, la televisión estatal china emitió, justo antes de la cumbre, un reportaje desde el interior de un laboratorio de Huawei, con la presencia del fundador Ren Zhengfei y del viceprimer ministro Ding Xuexiang. La ausencia de Ding durante las conversaciones con Trump se interpretó como una señal de que la delegación china reserva su postura tecnológica para negociaciones de mayor nivel.
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