Este gorro está diseñado para leer tus pensamientos

La tecnología de reconocimiento de voz ya está integrada en la mayoría de los ordenadores modernos, pero la idea de escribir solo con el pensamiento parece sacada de una novela de ciencia ficción. Ahora esa posibilidad está más cerca de la realidad gracias a Sabi, una startup emergente de Silicon Valley que está desarrollando un dispositivo portátil capaz de traducir el habla interna en texto en la pantalla de una computadora.

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Un wearable cerebral que lee la mente

El proyecto de Sabi consiste en un gorro equipado con cientos de miles de electrodos de electroencefalografía (EEG) que capturan la actividad eléctrica del cerebro a través del cuero cabelludo. Según el director ejecutivo, Rahul Chhabra, la primera versión del “sombrero lector de cerebros” llegará al mercado a finales de este año, y la compañía también está trabajando en una variante con forma de gorra de béisbol.

La interfaz cerebro‑computadora (BCI) que utilizan se diferencia de los implantes quirúrgicos que desarrollan compañías como Neuralink, ya que es completamente no invasiva. Vinod Khosla, fundador de Khosla Ventures e inversionista de la firma, ha señalado que la clave para que miles de millones de personas adopten esta tecnología es que sea “no invasiva y lista para usar al sacarla de la caja”.

El gorro de Sabi se basa en la electroencefalografía, una técnica que registra la actividad neuronal mediante discos metálicos colocados sobre la cabeza. Aunque ya es posible decodificar palabras aisladas o comandos simples a partir de EEG, la traducción de un discurso continuo y natural sigue siendo un desafío.

Puntos Clave
  • Gorro portátil de Sabi que traduce el habla interna en texto mediante EEG, con lanzamiento previsto a finales de este año
  • Dispositivo no invasivo con entre 70 000 y 100 000 electrodos para superar la atenuación de la señal cerebral
  • Apoyo de Vinod Khosla y enfoque en “listo para usar al sacarlo de la caja” para lograr adopción masiva
  • Principales retos: decodificar discurso continuo y manejar la variabilidad interindividual, que la empresa busca resolver con mayor densidad de sensores y algoritmos avanzados.

Retos técnicos y soluciones propuestas

  • Señal atenuada: La piel y el hueso reducen la fuerza de las ondas cerebrales. Para compensar, Sabi planea aumentar la densidad de sensores a entre 70,000 y 100,000 unidades, mucho más que los decenas o cientos que emplean los EEG convencionales.
  • Variabilidad interindividual: Cada cerebro produce patrones diferentes al pensar la misma frase. La empresa está entrenando un modelo de IA de “base cerebral” con datos de alrededor de 100,000 horas recopiladas de 100 voluntarios, con el objetivo de identificar patrones universales que permitan la decodificación de múltiples usuarios.
  • Velocidad de escritura: En su fase inicial, Sabi apunta a unas 30 palabras por minuto, una velocidad comparable a la de un mecanógrafo novato, pero que mejorará conforme los usuarios se familiaricen con el dispositivo.
  • Calibración y usabilidad: A diferencia de las BCI de laboratorio, los dispositivos de consumo deben funcionar sin requerir calibraciones extensas cada vez que se usan. Sabi busca que el gorro sea inmediato, adaptable y cómodo, con un diseño que pase desapercibido.

La privacidad y la seguridad de los datos neuronales son otro aspecto crítico. Chhabra asegura que la información capturada por el gorro se cifra de extremo a extremo antes de enviarse a la nube, y que los modelos de IA pueden entrenarse con datos cifrados, sin necesidad de acceder a la señal sin procesar. La empresa colabora con expertos en neuroseguridad de la Universidad de Stanford y otras instituciones para auditar su infraestructura.

Si bien la visión de escribir con la mente todavía está en sus primeras etapas, el avance de Sabi indica que pronto podríamos ver a los usuarios interactuar con sus computadoras sin tocar un teclado, simplemente pensando en las palabras que desean plasmar.

Javier Mendoza Silva
Javier Mendoza Silva Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con enfoque en derechos humanos. Ha trabajado para medios impresos, digitales y radiofónicos en Latinoamérica.

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