Existe todo un género de ciencia ficción en el que la China del presente salva a la del pasado
El profesor Rongbin Han, especializado en política china en la Universidad de Georgia, ha publicado Make China Great Again: Online Alt‑History Fiction and Popular Authoritarianism, un estudio que explora un fenómeno cultural emergente en la web china: novelas de ciencia ficción donde los viajeros del tiempo intentan “salvar” a China llevando conocimientos tecnológicos, políticos y económicos a épocas pasadas.

Para llevar a cabo su investigación, Han analizó los 2 100 títulos más populares de una de las principales plataformas de reseñas de novelas web y encontró 238 obras que encajan en el subgénero de historia alternativa. De esas, leyó más de 70 novelas completas y comparó sus hallazgos con docenas de obras de otros géneros. Cada una de esas novelas tiene, en promedio, 2,88 millones de caracteres, una extensión comparable con la totalidad de la saga de Harry Potter traducida al chino.
Características del género y hallazgos principales
Los relatos analizados comparten una obsesión por corregir los “errores” y “humillaciones” de la China histórica. Los protagonistas, usualmente hombres, viajan al pasado para introducir la revolución industrial, sistemas parlamentarios o reformas económicas, con la intención de que el país alcance la grandeza antes de lo ocurrido en la realidad.
Entre los periodos elegidos, la dinastía Ming es la más frecuente, apareciendo en aproximadamente una cuarta parte de los títulos. Los autores suelen presentar a la dinastía Qing como la responsable del retraso industrial de China y, por tanto, buscan “rescatar” a la Ming. También se encuentran historias ambientadas en la China moderna antes y después del establecimiento de la República Popular.
Han destaca que la mayoría de estas obras son escritas por hombres para un público predominantemente masculino. Las historias con protagonistas femeninas, aunque presentes, tienden a no centrarse en la idea de salvar a la nación y por ello fueron excluidas del estudio.
En cuanto a la censura, el investigador encontró que el gobierno chino supervisa y controla tanto la publicación como los comentarios de los lectores. Incluso novelas que parecen alinearse con la propaganda oficial, como Amanecer Rojo (赤色黎明), que narra un viaje al 1905 para iniciar una revolución comunista anticipada, han sido retiradas de las plataformas oficiales por considerarse delicadas. Sin embargo, estas obras continúan circulando en sitios piratas y siguen siendo muy leídas.
El proceso de censura es a menudo descrito por los propios escritores como una “máquina del Tiempo y el Espacio”, una referencia a la imposibilidad de explorar ciertos periodos, sobre todo los primeros 30 años bajo el dominio de la República Popular China.
El estudio también señala la conexión entre estas novelas y la retórica oficial del presidente Xi Jinping, quien promueve el “Gran rejuvenecimiento de la nación china”. Han argumenta que las historias de “Make China Great Again” (MCGA) funcionan como una extensión de la narrativa nacionalista del Estado, reforzando la legitimidad del Partido Comunista al reproducir sus logros y visión histórica.
A diferencia del eslogan estadounidense “Make America Great Again” (MAGA), que surge de una insatisfacción con la situación actual y una nostalgia por un pasado idealizado, MCGA parte de la premisa de que China ya es grande y busca retroceder en el tiempo para “recuperar” lecciones correctas de política, comercio y ciencia que, según sus autores, consolidarían aún más su preeminencia.
Han concluye que, aunque el género de historia alternativa parece ofrecer una vía de escapismo, en realidad refuerza los discursos oficiales y rara vez plantea cuestionamientos al sistema político vigente.
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