¿El éxito de Geese es el resultado de una operación psicológica orquestada en redes sociales?
Geese, la banda indie de rock originaria de Brooklyn, irrumpió en la escena musical a finales de 2025 tras el lanzamiento de su cuarto disco, Getting Killed. El álbum, estrenado en septiembre, se ubicó entre los diez más escuchados de las listas principales del año y agotó las entradas para su gira de otoño en la mayoría de las ciudades. La popularidad del grupo los llevó a presentarse en Saturday Night Live y a tocar en Coachella, convirtiendo a sus integrantes —y especialmente a su líder, Cameron Winter, que también ha desarrollado una carrera en solitario— en nombres reconocidos entre los aficionados al art‑rock polirrítmico. La crítica de The Guardian describió a los integrantes de Geese como “los nuevos salvadores del rock ’n’ roll”.

Sin embargo, el rápido ascenso de la banda también despertó sospechas. Algunos detractores los acusaron de ser el resultado de una operación psicológica (“psyop”) diseñada para captar la atención del público. Otros, aunque reconocían el talento del grupo, consideraban que su fama era fruto de una estrategia de marketing meticulosamente orquestada.
La campaña de marketing que impulsó a Geese
A finales de marzo, los cofundadores de la agencia de marketing digital Chaotic Good Projects, Andrew Spelman y Jesse Coren, participaron en el podcast “On The Record” de Billboard, grabado en directo durante South by Southwest. En la entrevista explicaron que la compañía crea redes de cuentas en plataformas como TikTok para impulsar la música de sus clientes dentro del algoritmo de recomendaciones. Según describen, las canciones se insertan como banda sonora en vídeos, se comparten fragmentos en directo y, en ocasiones, se generan cuentas falsas, comentarios y ecosistemas completos de interacción para alimentar el debate alrededor de un artista.
Spelman afirmó que la empresa “puede atraer impresiones sobre cualquier cosa” y que ha desarrollado lo que él llama “simulación de tendencias”. Chaotic Good denomina a estas operaciones “campañas narrativas” o UGC (contenido generado por el usuario).
Amelia Tarsia, otra cofundadora de la agencia, confirmó a WIRED que diseñaron campañas tanto para Geese como para Cameron Winter, distribuyendo vídeos de actuaciones y entrevistas en TikTok. “Entendemos que el debate sobre si son un producto de la industria es inevitable, pero somos fans de Geese desde su álbum Projector (2021)”, señaló, recordando que ese disco se lanzó cuatro años antes de que fundaran la agencia.
Las sospechas sobre la autenticidad del éxito de Geese se intensificaron en la primera semana de abril, cuando la cantautora Eliza McLamb publicó un artículo en Substack analizando la relación entre la banda y Chaotic Good. McLamb describió el modelo de la agencia con la frase: “Si 100 personas creen que tu canción es mala, Chaotic Good creará 200 personas que pensarán que es genial”. Tras la difusión del texto, la autora recibió críticas, acusaciones de difamación y comentarios que cuestionaban su investigación.
En respuesta, Tarsia explicó que la agencia retiró parte de su contenido para evitar que sus artistas fueran envueltos en “acusaciones falsas o malentendidos”. Según ella, las campañas se basan principalmente en asesoramiento de relaciones públicas digitales y no en la inflación artificial de cifras de streaming o seguidores.
Partisan Records, el sello que respalda Getting Killed y el debut en solitario de Winter, no comentó al respecto.
El caso de Geese se inserta en una polémica más amplia sobre la manipulación de métricas en la industria musical. En 2025, un rapero californiano presentó una demanda contra Spotify alegando que la plataforma permitía la existencia de “granjas de streaming” y bots que inflaban artificialmente las reproducciones, citando a artistas de gran notoriedad como ejemplo. La práctica de crear cuentas falsas o redes de bots para generar streaming y seguidores se ha convertido en una herramienta de marketing cada vez más frecuente.
Darren Hemmings, autor de la newsletter Network Notes y fundador de la agencia británica Motive Unknown, señaló que “el daño a la reputación es lo más difícil de superar”. En el mundo del arte, ser catalogado como “producto de marketing” puede erosionar la credibilidad de un artista de forma acelerada.
McLamb, por su parte, sostuvo que este tipo de campañas en línea no son más nocivas que otras prácticas históricas de la industria. Al ser cuestionada sobre la posibilidad de emplear tácticas similares para promocionar su propia música, respondió que sí lo haría, considerando que son una forma de destacar en el ruido algorítmico actual.
Chaotic Good insiste en que no recurre a cuentas falsas o granjas de bots para promocionar Getting Killed ni el álbum Heavy Metal (2024) de Winter. Según la agencia, las cuentas que impulsan la conversación son “auténticas” en el sentido de que son gestionadas directamente por el equipo interno de relaciones públicas desde sus dispositivos móviles. Tarsia subrayó que su objetivo es fomentar una conexión genuina entre fans y artistas, rechazando cualquier estrategia que implique la inflación artificial de métricas.
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