La malaria tuvo un papel clave en la distribución de los primeros humanos
Hace entre 250 000 y 300 000 años, los primeros humanos anatómicamente modernos recorrían el vasto territorio africano, cuna evolutiva de nuestra especie. Aunque los motivos que los impulsaron a abandonar este entorno siguen sin resolverse por completo, los científicos han planteado diversas hipótesis para explicar esa gran migración.

Una de las teorías más aceptadas vincula el clima con los primeros desplazamientos humanos. África no siempre fue la sabana árida que la caracteriza hoy; en varios momentos del Pleistoceno el continente estuvo cubierto de vegetación exuberante y abundantes recursos hídricos. Según los paleoantropólogos, esas fases de mayor humedad habrían favorecido la expansión sobre nuevos territorios y, al mismo tiempo, aislado a los grupos que permanecieron en áreas más secas.
Sin embargo, el clima no parece ser el único factor. Otra línea de investigación sugiere que las enfermedades infecciosas, transmitidas por animales, pudieron haber funcionado como señal de alerta para los grupos humanos, indicándoles que ciertos lugares no eran seguros para establecerse.
La malaria como barrera ecológica
Un estudio publicado recientemente en la revista *Science* exploró la posibilidad de que la malaria haya influido en la distribución de los primeros asentamientos dentro de África. El equipo de investigadores elaboró un mapa que reproduce la presencia potencial de la malaria durante los últimos 74 000 años y lo comparó con los sitios arqueológicos conocidos y con las áreas habitables según el nicho ecológico de los humanos.
Al superponer ambos conjuntos de datos, los científicos observaron que los pobladores evitaban de forma sistemática las regiones de alto riesgo de malaria. Según los autores, este patrón constante indica que la enfermedad actuó como una barrera ecológica que modificó las rutas de dispersión humana durante el Pleistoceno.
Momentos críticos de mayor riesgo

- Entre 60 000 y 50 000 años atrás: período en el que algunos grupos humanos iniciaron su salida de África. La malaria alcanzó condiciones particularmente favorables para su persistencia, limitando las posibles rutas de migración.
- Alrededor de 13 000 años atrás: antes del advenimiento de la agricultura, el clima se volvió más cálido y húmedo tras el último máximo glacial, favoreciendo de nuevo la estabilidad de la malaria y creando barreras invisibles que moldearon la expansión humana.
“Nuestros resultados destacan la importancia de considerar la distribución de enfermedades al modelar la demografía humana pasada, demostrando que factores más allá del clima sustentan la estructura poblacional, los patrones de elección del hábitat y la dispersión”, afirman los autores del estudio.
La malaria es una enfermedad transmitida por la picadura de mosquitos del género *Anopheles*, que inoculan el parásito Plasmodium falciparum* en el torrente sanguíneo. Este microorganismo invade rápidamente los glóbulos rojos, provocando anemia severa y, en casos graves, obstrucción de los vasos sanguíneos cerebrales, lo que puede resultar fatal.
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