El primer implante cerebral contra la depresión por fin se probará en humanos
Motif Neurotech, la startup con sede en Houston fundada en 2022, ha recibido la autorización de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) para iniciar el primer ensayo clínico en humanos de un implante cerebral diseñado específicamente para tratar la depresión mayor.

El dispositivo, del tamaño aproximado de un arándano, se coloca en el cráneo justo encima de la duramadre y dirige estímulos eléctricos a la red ejecutiva central, una zona del cerebro que regula funciones cognitivas de alto nivel y que suele presentar baja actividad en pacientes con depresión resistente.
Detalles del estudio y del dispositivo
El ensayo, programado para durar 12 meses, tiene como objetivo principal validar la seguridad del procedimiento de implantación y del propio implante. Además, los investigadores medirán la reducción de los síntomas depresivos, la calidad de vida, los niveles de ansiedad y la función cognitiva de los participantes. Se espera reclutar alrededor de diez pacientes que no hayan respondido a al menos dos tratamientos farmacológicos convencionales.
Características clave del implante

- Procedimiento ambulatorio de aproximadamente 20 minutos, sin necesidad de cirugía cerebral invasiva.
- Tecnología magnetoeléctrica inalámbrica desarrollada en la Universidad Rice, que permite cargar el implante mediante una gorra de béisbol especialmente diseñada.
- La gorra envía la dosis de estimulación prescrita al implante, lo que posibilita sesiones de 10 a 20 minutos varias veces al día durante la fase inicial y tratamientos de mantenimiento posteriores.
Jacob Robinson, cofundador y director ejecutivo de Motif, asegura que “con una estimulación eléctrica frecuente podemos potenciar la neuroplasticidad y reforzar la conectividad dentro de la red ejecutiva central, ayudando a los pacientes a levantarse de la cama, retomar sus actividades sociales y mejorar su bienestar”. Añade que esperan observar respuestas clínicas e incluso remisiones en los primeros diez días de terapia.
La estimulación eléctrica no es una novedad en el tratamiento de la depresión: la terapia electroconvulsiva se utiliza desde la década de 1930 y la estimulación magnética transcraneal (EMT) se aprobó en 2008, aunque esta última suele requerir sesiones semanales durante varias semanas. La estimulación cerebral profunda, que implica implantar electrodos de forma quirúrgica, aún no cuenta con la aprobación de la FDA para este uso.
Según datos de 2021, alrededor de 9 millones de estadounidenses recibían tratamiento para trastorno depresivo mayor; de ellos, casi 3 millones padecían depresión resistente al tratamiento, es decir, sus síntomas no mejoraban tras al menos dos medicamentos antidepresivos.
Motif planea que futuras versiones del dispositivo incorporen la capacidad de registrar la actividad cerebral en tiempo real, lo que permitiría a los médicos ajustar la estimulación de forma personalizada. Robinson destaca que “la psiquiatría actual carece de medidas objetivas del estado del paciente; contar con registros longitudinales del cerebro sería tan revolucionario para la salud mental como la glucosa lo es para la diabetes”.
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