¿Por qué los lugares "embrujados" te generan un mal presentimiento? Una nueva explicación apunta a los infrasonidos

Un estudio publicado este mes en la revista Frontiers in Behavioral Neuroscience revela que los infrasonidos —vibraciones de frecuencia inferior a 20 Hz, por debajo del rango audible para los seres humanos— pueden desencadenar respuestas fisiológicas y emocionales sin que la persona los perciba conscientemente.

Los investigadores expusieron a 36 voluntarios a un zumbido de 18 Hz mientras escuchaban cinco minutos de música, ya fuera calmante o inquietante. El sonido era imperceptible, pero estaba presente en la sala. Al finalizar la prueba, los participantes entregaron muestras de saliva y completaron cuestionarios sobre su estado emocional.

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Infrasonidos: cómo el sonido inaudible afecta al cuerpo

Los resultados mostraron que, aunque ninguno de los sujetos detectó el infrasonido, sus cuerpos reaccionaron de forma notable: los niveles de cortisol —la hormona asociada al estrés— fueron significativamente más altos y los participantes informaron mayor irritabilidad, tristeza y una disminución del interés por la música.

Estos hallazgos coinciden con estudios previos en animales, donde la exposición a bajas frecuencias también genera estrés y conductas de alerta. Los autores del artículo, liderados por Rodney Schmaltz, sugieren que los infrasonidos actúan como irritantes ambientales capaces de modificar el estado afectivo sin que la persona sea consciente de ello.

Puntos Clave
  • Los infrasonidos, vibraciones por debajo de 20 Hz, pueden activar respuestas fisiológicas y emocionales sin ser percibidos conscientemente
  • En un experimento con 36 voluntarios expuestos a un zumbido de 18 Hz, los niveles de cortisol aumentaron significativamente y los participantes reportaron mayor irritabilidad, tristeza y menor interés por la música
  • Estos hallazgos concuerdan con estudios previos

Los infrasonidos están presentes en el entorno cotidiano. Se originan tanto en fuentes naturales —como temblores, tormentas, erupciones volcánicas o el movimiento de masas de aire— como en fuentes artificiales, entre las que se incluyen turbinas, maquinaria industrial, tráfico, ductos y sistemas de ventilación. De manera análoga a la contaminación acústica de alto volumen, estas vibraciones de baja frecuencia podrían elevar el cortisol y generar malestar, influyendo en la percepción de ciertos espacios como “encantados” o “sobrenaturales”.

Fuentes comunes de infrasonidos en entornos urbanos

  • Turbinas eólicas y eólicas de gran escala.
  • Equipos de climatización y ventilación.
  • Maquinaria pesada y procesos industriales.
  • Tráfico vehicular y ferrocarriles.
  • Fenómenos naturales como terremotos y tormentas.

“Si te dijeran que un edificio está embrujado, podrías atribuir esa sensación a algo sobrenatural; en realidad, es posible que simplemente estés expuesto a infrasonidos”, explica Rodney Schmaltz en el comunicado del estudio.

Esta investigación abre una nueva perspectiva para entender cómo el sonido inaudible puede influir en la calidad de vida y en la percepción de los espacios que habitamos, invitando a considerar la acústica de bajas frecuencias como un factor más en el diseño y la gestión de ambientes interiores.

Javier Mendoza Silva
Javier Mendoza Silva Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con enfoque en derechos humanos. Ha trabajado para medios impresos, digitales y radiofónicos en Latinoamérica.

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