INAH identifica una ciudad maya perdida de gran escala en Quintana Roo
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha anunciado el hallazgo de una importante ciudad maya en el municipio de Othón P. Blanco, en el estado de Quintana Roo. El sitio, bautizado como “El Jefeciño”, abarca aproximadamente 100 hectáreas y alberga alrededor de 80 estructuras, lo que lo convierte en uno de los asentamientos prehispánicos de mayor escala descubiertos recientemente en la región.

Características y hallazgos principales
Según los arqueólogos que lideran la investigación, la arquitectura del complejo corresponde al estilo Petén, típico del período Clásico temprano y tardío (250‑900 d.C.). Entre los rasgos más destacados se encuentran edificaciones abovedadas de gran tamaño, con esquinas redondeadas, molduras en forma de delantal y una notable presencia de bóvedas construidas en saledizo que se conservan en buen estado.
La zona nuclear del asentamiento está compuesta por cinco edificios de entre 11 y 14 metros de altura y de 16 a 40 metros de longitud, dispuestos alrededor de una plaza con forma de “C”. En el sector noroeste del predio se hallaron fragmentos de estuco con pintura mural en tonos blanco, naranja y rojo, así como restos de una osamenta humana, lo que sugiere actividades rituales o funerarias.
El estudio preliminar ha identificado al menos tres fases constructivas:
- Una fase inicial, situada a unos ocho metros de profundidad, que ya muestra la distintiva moldura delantal.
- Una segunda etapa marcada por la presencia de murales policromos, indicando un desarrollo estético más avanzado.
- Una tercera fase caracterizada por derrumbes y la aparición de escalinatas elevadas, evidencia de una complejidad estructural creciente.
La arqueóloga Diana Karina Blancas Olvera, quien participó en los trabajos de registro entre 2023 y 2024, señaló la importancia de los hallazgos para comprender la expansión maya en el sur de Quintana Roo. Por su parte, el co‑director del proyecto, Sonny Moisés Ojeda González, afirmó que “por el tamaño de los edificios inferimos que, al menos, deben existir entre cuatro y cinco etapas constructivas”, lo que indica una ocupación prolongada y múltiples procesos de remodelación.
El INAH ha subrayado que, hasta el momento, no se han realizado labores de salvamento arqueológico, pues los restos deben conservarse in situ. Los investigadores planean, en el futuro próximo, utilizar tecnología LiDAR para mapear con mayor precisión la extensión total del sitio, identificar la distribución de sus estructuras y profundizar en la comprensión de la red de asentamientos mayas de la zona.
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