La ciencia tiene un problema de ADN que está arruinando miles de experimentos con ratones

Una reciente investigación ha puesto de relieve un problema crítico que afecta a miles de experimentos con ratones de laboratorio: la inconsistencia entre el fondo genético real de los animales y la información que figura en sus etiquetas de identificación. Los autores del estudio advierten que el “fondo genético de un ratón no es un detalle secundario; de hecho, es probablemente la variable experimental más importante y, al mismo tiempo, la menos controlada”.

El uso de ratones en la investigación biomédica está fundamentado en la gran similitud de su genoma con el humano, ya que comparten más del 80 % de sus genes. Esta semejanza permite modelar enfermedades, identificar genes implicados y desarrollar potenciales terapias. Sin embargo, si la información genética de los animales no es fiable, los resultados de los estudios pueden estar sesgados o ser imprecisos.

Hallazgos del estudio sobre la calidad genética de los ratones de laboratorio

El equipo liderado por el genetista Fernando Pardo‑Manuel de Villena, de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, analizó los genomas de 611 muestras pertenecientes a 341 cepas diferentes, todas almacenadas en los Centros de Investigación y Recursos de Ratones Mutantes (MMRRC). Para ello desarrollaron un sistema de control de calidad genética, llamado MiniMUGA, que permite analizar múltiples ejemplares de cada cepa y obtener estimaciones más robustas de la reproducibilidad del genoma.

Los resultados revelaron que el 47 % de las cepas analizadas no coincidía con la descripción declarada, y que solo el 20 % correspondía fielmente a las características genéticas indicadas en la identificación de la cepa. De manera más detallada:

Puntos Clave
  • Inconsistencia entre el fondo genético real de los ratones de laboratorio y la información de sus etiquetas, lo que compromete miles de experimentos
  • El estudio analizó 611 muestras de 341 cepas con el sistema MiniMUGA y descubrió que solo el 20 % coincidía con la descripción declarada, mientras que el 47 % presentaba discrepancias
  • Entre los errores detectados: 7 % de las muestras
  • El 7 % de las muestras pertenecía a una cepa completamente distinta.
  • El 10 % presentaba modificaciones genéticas no registradas.
  • El 26 % correspondía a una subcepa diferente de la esperada.

Estos errores pueden originarse en la gran cantidad de cruces realizados a lo largo de los años entre las innumerables cepas creadas por la comunidad científica. Introducir un cambio genético en una cepa suele requerir entre 10 y 20 generaciones de cruces endogámicos, proceso que demanda un registro meticuloso. Cuando dicho control falla, fragmentos del genoma de la cepa donante pueden quedar en la cepa receptora, dificultando la distinción entre diferentes líneas genéticas.

Según Lluís Montoliu, investigador del Centro Nacional de Biotecnología que no participó en el estudio, “el origen del problema probablemente radica en la multitud de cruces de todo tipo que se han realizado con las miles de cepas de ratón creadas por la comunidad científica”.

Los autores proponen que, antes de emplear cualquier grupo de ratones en experimentos, se realice una prueba de calidad genética como MiniMUGA. Esta herramienta no requiere conocimientos especializados y está disponible comercialmente, aunque su efectividad está limitada a cepas procedentes de proveedores de Estados Unidos y Europa, lo que podría complicar su adopción a nivel global.

El estudio también reconoce limitaciones, entre ellas que el análisis se centró exclusivamente en cepas almacenadas en un banco estadounidense y que no se abordó el costo económico de aplicar la prueba a cada cepa antes de su uso en laboratorio.

Sin embargo, la investigación ha sido recibida como un aporte de gran impacto práctico. Los profesores Javier Cubero y Yulia Nevzorova, de la Universidad Complutense de Madrid, subrayan que el problema no radica en los modelos animales per se, sino en la falta de rigor en su gestión genética. Este mensaje adquiere mayor relevancia en un contexto de creciente presión política para reducir el uso de animales en la investigación.

Javier Mendoza Silva
Javier Mendoza Silva Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con enfoque en derechos humanos. Ha trabajado para medios impresos, digitales y radiofónicos en Latinoamérica.

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