Es posible que hayamos detectado materia oscura hace años, pero nunca nos enteramos, hasta ahora
El 17 de mayo de 2026, un equipo internacional de físicos publicó en Physical Review Letters un estudio que sugiere que algunas señales de ondas gravitacionales registradas desde 2015 por los observatorios LIGO, Virgo y KAGRA podrían contener indicios de partículas ultraligeras asociadas a la materia oscura. Estas partículas, propuestas como escalaras ligeras, tendrían una masa del orden de 10⁻¹² electronvoltios, una cifra inmensamente menor que la de un electrón.

El análisis se centró en 28 eventos de fusión de agujeros negros detectados por la colaboración LVK. En la mayoría de los casos, los datos coincidían con la predicción de una fusión en vacío, sin presencia de materia oscura alrededor del sistema binario. Sin embargo, dos eventos —GW190814 y GW190728— mostraron desviaciones sutiles en el “chirp”, la característica subida de frecuencia que precede a la colisión.
Detalles del estudio
Los autores desarrollaron un modelo teórico que simula cómo la interacción gravitacional entre un binario de agujeros negros y un campo escalar de ultraligeras modificaría ligeramente la dinámica orbital y, por ende, la forma de la onda gravitacional. Validaron el modelo mediante comparaciones con simulaciones de relatividad numérica antes de aplicarlo a los datos reales.
En el caso de GW190728, detectado en julio de 2019, la inclusión de un proceso llamado “superradiancia” —en el que un agujero negro en rotación transfiere energía a partículas ligeras circundantes— mejoró el ajuste entre el modelo y los datos observados. Esta coincidencia sugiere la posible presencia de un entorno escalar alrededor del binario, aunque la significación estadística del hallazgo no alcanza el umbral necesario para considerarlo una detección definitiva.
Josu Aurrekoetxea, coautor del trabajo y científico postdoctoral del Departamento de Física del MIT, advirtió que “la evidencia sigue siendo débil y se requieren verificaciones independientes”. Además, el estudio reconoce que otras explicaciones astrofísicas o efectos instrumentales podrían producir las pequeñas anomalías observadas, y que el modelo aún necesita refinamientos.
Los investigadores resaltan que, si las partículas ultraligeras existen, los agujeros negros actuarían como “acumuladores” de materia oscura, aumentando su densidad local y facilitando su detección a través de las ondas gravitacionales. Según los autores, futuros observatorios como el Telescopio Einstein o Cosmic Explorer, con mayor sensibilidad y tiempo de observación prolongado, podrían confirmar o descartar estas hipótesis.
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