La base lunar de la NASA al fin está a la vista y la primera misión del proyecto podría llegar este año
La NASA ha revelado los detalles de su plan escalonado para establecer la primera base lunar permanente en el polo sur del satélite natural. Aunque la construcción de un complejo de investigación que permita una presencia humana sostenida requerirá al menos una década, las misiones que instalarán la infraestructura tecnológica y simbólica comenzarán en los próximos años.

Una base lunar en tres etapas
El programa se divide en tres fases. La primera, que abarca de 2026 a 2029, está dedicada a misiones robóticas de exploración y experimentación. En este período la agencia y sus socios privados probarán las tecnologías esenciales para las futuras misiones tripuladas.
Según la conferencia de prensa de la NASA, la fase uno será particularmente activa: se esperan al menos 25 misiones y 21 aterrizajes en la superficie lunar. Sin precisar fechas concretas, la agencia indicó que en los próximos tres años enviará rovers (incluidos prototipos para la movilidad futura), drones, reactores de superficie, satélites de nueva generación y demás cargas útiles para preparar el terreno.
Una de las misiones clave será la prueba del módulo de aterrizaje Blue Moon Mark 1 Endurance de Blue Origin, programada para el otoño de 2026. El objetivo es evaluar el descenso controlado y validar los sistemas de navegación y posicionamiento; la misión será no tripulada. Si resulta exitosa, Blue Origin planea lanzar una versión tripulada, posiblemente bajo el nombre Blue Moon Mark 2, hacia 2028.
Las misiones denominadas Moon Base II y Moon Base III también forman parte del arranque del programa en 2026. Moon Base II enviará rovers y equipos para probar operaciones de vehículos más complejos, mientras que Moon Base III transportará instrumentos científicos destinados a estudiar el comportamiento de materiales y sistemas en las extremas condiciones lunares.
La segunda fase, a partir de 2029, marcará el inicio del montaje de infraestructura semipermanente y las primeras actividades de ocupación. La NASA contempla instalar sistemas energéticos avanzados, incluidos reactores de superficie, módulos habitacionales iniciales y redes de comunicación más robustas. En este tramo se enviarán hasta 60 toneladas de carga en 24 misiones.
La tercera fase representa el escalamiento definitivo. La infraestructura se reforzará y ampliará hasta formar un complejo duradero con rotación constante de personal. La visión de la NASA incluye módulos habitables, fuentes de energía confiables, redes logísticas para el transporte de carga y tripulación, y el envío de alrededor de 38 toneladas de carga anual para mantenimiento y expansión.
“Cualquiera que sea la misión, tripulada o no, será una oportunidad de aprendizaje mientras regresamos a la superficie lunar, construimos la infraestructura necesaria para permanecer allí y dominamos las habilidades requeridas para vivir y operar en uno de los entornos más exigentes y peligrosos imaginables. Iremos por la ciencia, por los beneficios económicos y tecnológicos, por las innovaciones que mejorarán la vida en la Tierra y para prepararnos para el futuro que inevitablemente nos espera”, declaró el administrador de la NASA, Jared Isaacman, en el comunicado oficial.
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