Persistir es el método: Cómo Victor Vescovo se convirtió en el explorador más completo de la historia
Victor Vescovo ha alcanzado hazañas que pocos pueden imaginar. En 2022 descendió a 10 935 m bajo la superficie de la Fosa de las Marianas, estableciendo el récord de inmersión más profunda jamás logrado en un sumergible. Ese mismo año se convirtió en la primera persona en tocar fondo en los cinco océanos del planeta y, al completar el “Explorer’s Grand Slam” (las siete cumbres más altas del mundo y el esquí polar en los polos Norte y Sur), se erige como el ser humano que ha recorrido la mayor distancia vertical sin abandonar la superficie terrestre.

Su sed de desafíos no se detiene en la Tierra. En la misión NS‑21 de Blue Origin, Vescovo viajó al espacio, y su equipo de científicos ha identificado más de 40 especies marinas desconocidas. Mientras muchos considerarían el Everest la cumbre de sus metas, él continúa entrenando buceo en cuevas del gigantesco sistema inundado de Tulum, México.
Entrevista exclusiva con Victor Vescovo
Sobre los límites humanos y la magnitud de la naturaleza

WIRED en Español: Tus hazañas rompen barreras. ¿Qué has aprendido sobre los límites humanos y la verdadera magnitud de la naturaleza?
Victor Vescovo: No soy un atleta olímpico ni un premio Nobel; lo que me ha llevado a estos extremos es la persistencia y la curiosidad. He visto a muchas personas subestimar su capacidad, pero los seres humanos pueden lograr cosas extraordinarias cuando deciden intentarlo. Espero que mi trayectoria inspire a otros a pensar “yo también puedo”. En mis cuarenta años de viajes he constatado que vivimos en un planeta extraordinario.
¿Qué entorno te pareció más “extraterrestre”?
Las profundidades oceánicas resultan, para mí, el escenario más extraño. El espacio es impresionante y se siente como flotar sobre la Tierra, pero bajo el mar nunca se ve más allá de 30‑40 m. En el fondo de una fosa reina una quietud total y un silencio absoluto. Allí descubrimos vida exótica: pequeños anfípodos con aluminio en su piel, alfombras de bacterias que extraen metano de las rocas, y un paisaje que, a falta de luz solar, se ilumina solo con nuestras linternas, mostrando tonos pastel que recuerdan a un mundo prehistórico.
De finanzas a la exploración extrema
Mi trayectoria abarca finanzas, entrenamiento militar y exploración. En los tres campos el proceso es similar: definir un objetivo, recopilar información, analizarla y ejecutar un plan. La Marina me enseñó a tomar decisiones rápidamente; si una resulta equivocada, hay que reconocerla y actuar de inmediato. El entrenamiento militar y el alpinismo han afinado mi gestión del miedo, mientras que el buceo y la pilotación de aviones me han enseñado a mantener la calma bajo presión.
La vida a 11 000 m bajo el océano
Contrario a la idea de que las profundidades son estériles, he observado una sorprendente diversidad biológica. A más de 6 000 m la luz solar ya no penetra, y el entorno se vuelve completamente negro. Al encender nuestras luces, aparecen colores apagados pero fascinantes, y formas de vida adaptadas a una presión inimaginable. La experiencia se asemeja a estar dentro de una nave espacial que explora un planeta alienígena.
Plásticos en el punto más remoto del planeta
Mi primera inmersión en la Fosa de las Marianas reveló contaminación humana: un fragmento de embalaje con letras claras apareció a los 10 935 m. En los cuatro años posteriores, en 17 fosas distintas, siempre detectamos microplásticos. Una vez que estos llegan al océano, eliminarlos resulta prácticamente imposible, lo que subraya la necesidad de tratar al mar con mayor respeto.
El silencio y la soledad dentro del sumergible
Pasar largas horas a solas con mis pensamientos me resulta cómodo; la soledad me permite reflexionar y concentrarme en problemas sin distracciones. El tiempo también se vuelve relativo: mientras descendemos, un minuto se percibe como varios, y al subir, la espera parece una eternidad.
¿Qué queda por explorar?
Aún hay muchas fosas profundas sin cartografiar, y sigo interesado en descender a ellas. Además, estoy desarrollando un avión capaz de alcanzar la estratosfera y aprendiendo buceo en cuevas mexicanas. Cada nuevo entorno representa una oportunidad para seguir descubriendo.
Omega y la tecnología de campo
El Omega Seamaster Planet Ocean Ultra Deep Professional, creado para la Five Deeps Expedition, demostró que las pruebas de laboratorio son solo el punto de partida. Las condiciones reales, con sus “incógnitas desconocidas”, son las que realmente validan la robustez de un dispositivo.
Consejos para jóvenes latinoamericanos
El camino hacia la ciencia y la exploración puede ser incierto, sobre todo cuando el financiamiento escasea. Mi recomendación es no rendirse; la pasión y el trabajo duro permiten superar la escasez de recursos. Cultivar habilidades complementarias que generen ingresos también brinda la libertad de perseguir la verdadera vocación.

Victor Vescovo esquiando hacia el Polo Norte. Foto: Calan Oceanic LLC

Pulpo Dumbo. Foto: Calan Oceanic LLC

Victor Vescovo a bordo de la cápsula Triton 36000/2. Foto: Calan Oceanic LLC
Fauna submarina de la expedición australiana. Foto: Calan Oceanic LLC

Interior de la cápsula submarina Triton 36000/2. Foto: Enrico Sacchetti / Calan Oceanic LLC

Victor Vescovo. Cortesía de Omega
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