Jeff Bezos está a la caza del 'algoritmo central' del cerebro humano para aplicarlo en IA

Rob Williams, quien dirigió productos de software como Alexa dentro del “equipo S” de Amazon, ha vuelto a intentar convencer a Jeff Bezos, pero esta vez como inversor y no como jefe. En diciembre de 2025, Williams presentó a Bezos un comunicado de prensa que simulaba que el producto ya estaba fabricado: una IA neurocientífica llamada Cortex AI, desarrollada por la startup Flourish.

Flourish: IA inspirada en el cerebro humano

Flourish, fundada por el neurocientífico Thomas Reardon y respaldada por inversionistas como Bezos, Lux Capital, Google Ventures y Catalio, se propone resolver dos problemas críticos de la inteligencia artificial actual: el consumo energético y la falta de aprendizaje continuo. Su objetivo es crear un “cerebro sintético” que funcione con 50 vatios o menos, equiparable a la eficiencia del cerebro humano, y que pueda aprender de forma incremental sin requerir enormes volúmenes de datos.

Según Reardon, los grandes modelos de lenguaje consumen más de 30 veces la energía que usa un cerebro humano para procesar información; los clusters de entrenamiento necesitan gigavatios, equivalentes a la energía de pequeñas ciudades. Además, una vez entrenados, estos modelos quedan estancados y no pueden seguir aprendiendo como lo hace un bebé, que adquiere el idioma con cientos de miles de palabras.

El equipo de Flourish combina neurociencia y desarrollo de IA. Investigadores de primera línea, entre ellos Greg Wayne (ex‑DeepMind) y los hermanos Vogelstein, están realizando experimentos con microscopios electrónicos y análisis de conectomas para identificar la “unidad computacional canónica” del cerebro, que denominan columnas corticales. La información obtenida alimenta la creación de modelos de IA que imitan la arquitectura cerebral.

Puntos Clave
  • Jeff Bezos invierte $50 millones en la startup Flourish para desarrollar Cortex AI, una IA neurocientífica inspirada en el cerebro humano
  • El objetivo de Flourish es crear un “cerebro sintético” que funcione con 50 vatios o menos y que aprenda de forma incremental, reduciendo drásticamente el consumo energético y superando la falta de aprendizaje continuo de los grandes modelos actuales
  • El equipo combina neurociencia y IA, con investigadores como Thomas Reardon, Greg Wayne y los hermanos Vogelstein, que estudian conectomas y columnas

El proyecto ya cuenta con 50 millones de dólares de inversión de Bezos y una valoración estimada de 2.500 millones. Con un capital total de 500 millones, la empresa busca a corto plazo lanzar productos que demuestren la viabilidad de su enfoque y, a medio plazo, reinventar la IA.

Thomas Reardon, cuya trayectoria incluye la creación de la primera versión del navegador de Microsoft, la fundación de varias startups y un doctorado en neurociencia por Columbia, lidera la visión de una IA que combine la capacidad de aprendizaje del cerebro con una huella energética mínima. Reardon critica la dirección de compañías como Meta, que desarrollan IA sin atender la eficiencia biológica, y destaca que la inspiración neuromórfica ya ha sido explorada por IBM e Intel, aunque sin lograr la verdadera equivalencia con el cerebro.

El equipo de Flourish también ha identificado vías de ingresos inmediatos. Un modelo de gestión de memoria inspirado en el hipocampo permite a sus algoritmos aprender sin grandes conjuntos de datos de entrenamiento, y están trabajando para integrar esa capacidad en dispositivos móviles mediante una colaboración con un importante fabricante de chips.

En una reunión de mayo en la oficina de Nueva York, los científicos debatieron una serie de experimentos que van desde la observación de la propagación de la rabia en el córtex hasta el estudio de la neurobiología del canto de los pájaros. La decisión, por ahora, es recopilar datos a escala nanométrica, micro y meso para descubrir el algoritmo central que subyace a la inteligencia biológica.

Según Ben Recht, científico informático de UC Berkeley y asesor de Flourish, “los llamamos redes neuronales, pero no hay nada parecido al cerebro”. La apuesta de la empresa es a largo plazo: Reardon espera una solución definitiva en cinco años, mientras que Williams subraya que Bezos invirtió porque los fundadores están dispuestos a dedicar años al proyecto.

Javier Mendoza Silva
Javier Mendoza Silva Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con enfoque en derechos humanos. Ha trabajado para medios impresos, digitales y radiofónicos en Latinoamérica.

Vota post
Mira tambien:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subir