Alguien despierte a SpaceX, porque la NASA ya está entrenando con el módulo lunar de Blue Origin
La carrera lunar entre SpaceX y Blue Origin ha entrado en una fase decisiva. Mientras la NASA sigue afinando los preparativos de la misión Artemis III, programada para 2027, el consorcio está ya entrenando con la versión a escala real del módulo de aterrizaje lunar de Blue Origin, el Blue Moon MK2.

El prototipo, idéntico al que se espera que lleve a los astronautas a la superficie de la Luna, llegó esta semana al Centro Espacial Johnson de Houston. Allí será utilizado por la agencia y sus socios para simular misiones completas, probar trajes espaciales, validar protocolos de comunicación con el control terrestre y ajustar el diseño de la cabina de tripulación.
Qué implica la llegada del Blue Moon MK2 a Johnson
La réplica supera los cinco metros de altura y cuenta con la escalera exterior que los astronautas emplearán para descender del vehículo lunar. El objetivo es que, a medida que se realicen más pruebas, la estructura evolucione hasta convertirse en un simulador integral con sistemas interactivos, replicando con precisión el entorno que vivirá la tripulación.
Blue Origin ya había puesto a prueba el módulo de carga no tripulado Blue Moon MK1, también llamado Endurance, que completó exitosamente pruebas ambientales en la Cámara de Vacío Térmico A del mismo centro. Tras estas pruebas, el MK1 se trasladó al Centro Kennedy para ensayos adicionales antes de una misión sin tripulación prevista a finales de 2026, cuyo objetivo será entregar equipamiento científico al polo sur lunar dentro del programa CLPS de la NASA.
Los aprendizajes obtenidos con el MK1 servirán para afinar el diseño del MK2. De conseguir la certificación de la NASA, el módulo lunar será lanzado a bordo del cohete New Glenn y se acoplará a la nave Orion en órbita lunar. En ese escenario, dos astronautas transferirían al Blue Moon para descender a la superficie, mientras sus compañeros permanecerían en la Orion aguardando el regreso.
El vehículo completo que volará a la Luna alcanzará aproximadamente 16 metros de altura. Su cabina de tripulación, situada en la base del módulo, albergará áreas para comer, dormir, realizar experimentos y observar el entorno lunar.
Retos y contexto competitivo

- SpaceX compite con su Starship Human Landing System (HLS) para convertirse en el sistema de aterrizaje oficial del programa Artemis.
- Blue Origin avanza con pruebas de sus módulos MK1 y MK2 y con la integración del cohete New Glenn, aunque su primer intento de lanzamiento con New Glenn resultó en una órbita más baja de lo previsto, generando dudas sobre la fiabilidad del vehículo.
- La NASA ha abandonado el proyecto Gateway y ahora apuesta por una base permanente en la Luna, que serviría como laboratorio para tecnologías de viaje a Marte.
Si bien la llegada del MK2 a Johnson marca un hito importante para Blue Origin, la empresa aún debe demostrar que su cohete New Glenn podrá colocar el módulo lunar en la órbita correcta. Mientras tanto, SpaceX continúa sus pruebas de Starship, manteniendo viva la competencia que definirá cuál será el próximo vehículo de aterrizaje lunar de la NASA.
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