Cómo un médico mexicano está transformando la fertilización in vitro con IA
Diez días después de que los médicos le transfirieran un embrión, Liliana Jaime recibió la llamada que cambiaría su vida. La voz al otro lado de la línea le confirmó que la prueba de embarazo era positiva: el embrión se había implantado.

Durante 15 años Liliana había intentado embarazarse de nuevo. Consultó a más de ocho especialistas, se sometió a diversos tratamientos de fertilidad y a varias inseminaciones artificiales, pero ninguno dio resultados. Cuando decidió intentarlo una vez más, a los 34 años, lo hizo sin grandes expectativas.
La tecnología de IA que está transformando la FIV
El embrión que ahora crecía en su útero no se había concebido de la manera tradicional. Liliana formó parte de un ensayo clínico de fertilización in vitro (FIV) basado en un sistema automatizado por inteligencia artificial (IA), desarrollado por la startup biotecnológica Conceivable. La empresa fue fundada por el médico especialista en reproducción asistida Alejandro Chávez Biola y el ingeniero británico Alan Murray, con el apoyo del fallecido emprendedor Joshua Abram.
En el protocolo experimental a Liliana le extrajeron 14 óvulos, los fertilizaron en el laboratorio y, diez días después, le transfirieron el embrión que mostró mejor desarrollo. De los 40 pacientes que participaron en el estudio piloto, 19 bebés nacieron gracias al sistema automatizado.
Para muchos pacientes la FIV sigue siendo un proceso costoso y de resultados inciertos. En una clínica tradicional, un paquete de tres ciclos puede superar los 350 000 pesos sin incluir los medicamentos, y la tasa de éxito de un ciclo rara vez supera el 40 %. La variabilidad humana –la experiencia, la concentración y el cansancio de los embriólogos– influye significativamente en los resultados.
Chávez Biola, formado en el Reino Unido y con más de dos décadas de experiencia en reproducción asistida, observó que las decisiones críticas sobre la calidad de los embriones dependían en gran medida del ojo humano. “‘Muy bonitos’ no es una respuesta científica”, recuerda haber pensado al revisar el caso de una paciente. Decidió entonces medir lo que antes se evaluaba a simple vista.
Una conversación con un profesor de matemáticas reveló que las imágenes microscópicas pueden convertirse en datos numéricos. Con esa idea, el equipo desarrolló uno de los primeros sistemas de IA para analizar embriones, capaz de contar células, medir morfología y predecir la probabilidad de implantación. Posteriormente, aplicaron la misma lógica a los espermatozoides, inspirándose en algoritmos de visión computacional usados en el seguimiento de jugadores de fútbol.
El siguiente paso fue automatizar la manipulación física de óvulos y espermatozoides. Murray, cuyo trabajo se centraba en robots que manejan células en biotecnología, se unió al proyecto. La integración de la IA de Chávez Biola con los robots de Murray dio origen a una plataforma capaz de ejecutar, de manera totalmente automatizada, los pasos más delicados del proceso de FIV: selección de óvulos, preparación de espermatozoides, fertilización y cultivo de embriones.
Conceivable recaudó inicialmente una ronda semilla de aproximadamente 20 millones de dólares y, posteriormente, una segunda ronda que elevó la inversión total a alrededor de 50 millones. Con esos recursos se construyeron los primeros prototipos y se llevaron a cabo pruebas clínicas en México.
Actualmente la empresa está ampliando la investigación con un nuevo ensayo que incluye a 150 pacientes, con el objetivo de validar la tecnología a mayor escala y demostrar su integración en los flujos de trabajo de clínicas de fertilidad.
Chávez Biola, que ahora reside en Reino Unido y se dedica a tiempo completo a la investigación, asegura que la automatización no solo aumentará la eficiencia y reducirá costos –en Estados Unidos el tratamiento con este sistema supera los 75 000 dólares– sino que también permitirá estandarizar la calidad de los tratamientos en todo el mundo.
Para Liliana, la innovación marcó la diferencia. Después de una década y media de intentos, ahora cría a su hijo, Santos, de un año y dos meses, fruto de la primera generación de FIV automatizada por IA.
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