Los algoritmos y la desconexión como un acto de rebeldía

En la tercera edición de Innovatek, celebrada en Bogotá en 2026 y organizada por la empresa tecnológica Softtek, el divulgador y escritor Joan Cwaik ofreció una conferencia sobre cómo la arquitectura de las plataformas digitales está configurando la libertad y las relaciones amorosas de la sociedad contemporánea.

Frente a un auditorio compuesto por clientes y líderes empresariales, Cwaik describió la creación de lo que denomina el “monoambiente digital”: un entorno cómodo y personalizado que, mediante algoritmos, nos devuelve únicamente aquello que ya creemos, limitando el contacto con opiniones distintas y reduciendo la capacidad crítica.

El impacto de los algoritmos en la vida cotidiana

Según el autor del libro El algoritmo, los sistemas de recomendación han dejado de ser simples líneas de código para convertirse en “arquitectos invisibles” que median entre la enorme cantidad de datos disponibles y nuestra percepción de la realidad. No solo filtran la información que consumimos, sino que también moldean nuestras expectativas y deseos, instalándose en decisiones tan cotidianas como la elección de una canción y tan profundas como la definición de una meta de vida.

Este proceso genera lo que Cwaik llama “sedentarismo cognitivo”, una condición en la que el esfuerzo de decidir es sustituido por la obediencia a las sugerencias algorítmicas. La pereza de pensar de manera autónoma se paga con la comodidad que brinda la tecnología, mientras que la falta de alfabetización digital convierte al usuario en un sujeto pasivo dentro de un experimento de comportamiento a gran escala, donde la atención es el recurso más explotado.

Puntos Clave
  • Concepto de “monoambiente digital” que crea entornos personalizados donde los algoritmos solo devuelven lo que ya creemos, limitando la exposición a opiniones distintas y reduciendo la capacidad crítica
  • Los algoritmos son “arquitectos invisibles” que median entre datos masivos y nuestra percepción, influyendo desde decisiones cotidianas como elegir una canción hasta la definición de metas de vida, generando “sedentarismo cognitivo” al sustituir el esfuerzo de decidir por la obediencia a sugerencias algorítmicas
  • La falta de alfabetización digital convierte al usuario en sujeto pasivo, convirtiendo la atención en el recurso más explotado por las plataformas en un experimento de comportamiento a gran escala
  • Surge una “desigualdad algor

Además, el conferencista señaló la creciente “desigualdad algorítmica”. Un pequeño grupo comprende las reglas que rigen estas plataformas y puede navegar con distancia crítica, mientras la mayoría queda atrapada en lógicas de consumo y manipulación que refuerzan la segmentación invisible de la sociedad.

El impacto de esta lógica no se limita al consumo; también ha penetrado en la esfera de las relaciones humanas. Cwaik explicó que los algoritmos de aplicaciones de citas convierten el encuentro romántico en una transacción de datos, donde la abundancia de opciones dificulta el compromiso real y la profundidad del vínculo. “Si antes culpábamos a Dios por lo que no entendíamos, hoy culpamos al algoritmo”, bromeó, resaltando la delegación de la responsabilidad sentimental a cálculos probabilísticos.

Frente a este panorama, el autor no propone el rechazo total de la tecnología, sino la adopción de “pequeños actos contra‑algorítmicos”. Apagar notificaciones, elegir un libro sin consultar reseñas, o caminar por una ruta desconocida sin usar el GPS son ejemplos de gestos que pueden romper la uniformidad impuesta por los sistemas y devolver la autonomía al individuo.

Al concluir su intervención, Cwaik recordó que la tecnología debe ser una herramienta que amplíe nuestras perspectivas, no la guía absoluta de nuestras decisiones. En un mundo saturado de predicciones y automatismos, desconectarse se presenta como un acto de rebeldía que permite recuperar la esencia humana.

Javier Mendoza Silva
Javier Mendoza Silva Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con enfoque en derechos humanos. Ha trabajado para medios impresos, digitales y radiofónicos en Latinoamérica.

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