Un nuevo drama podría retrasar aún más el regreso de EE UU a la Luna: ¿Llegarán los trajes espaciales a tiempo?
Un nuevo informe de la Oficina del Inspector General (OIG) de la NASA advierte que, si los retrasos siguen el ritmo histórico de otros programas espaciales, las demostraciones de los trajes de próxima generación podrían posponerse hasta 2031. El auditor independiente sostiene que la agencia tomó decisiones demasiado optimistas para acelerar el alunizaje del programa Artemis, decisiones que ya están acumulando riesgos significativos.

Durante décadas, la NASA concibió sus trajes lunares como una pieza de ingeniería propia, heredera de los históricos trajes del Programa Apolo. Con el inicio de Artemis y la presión de los plazos, la agencia modificó su estrategia: en lugar de diseñar y fabricar sus propios trajes, optó por adquirirlos como un servicio a través de la industria privada, con el objetivo de reducir costos y acortar los tiempos de desarrollo.
Retrasos en los trajes lunares ponen en riesgo el calendario de Artemis
El nuevo programa Artemis exige más que un traje que mantenga con vida al astronauta en el espacio. La NASA necesita unidades móviles que faciliten actividades extravehiculares (EVA), como comunicaciones avanzadas y manipulación de herramientas complejas; por eso los trajes se consideran también “sistemas EVA”. Dos compañías recibieron contratos para desarrollar los trajes lunares y de microgravedad: Axiom Space y Collins Aerospace.
Empresas involucradas

- Axiom Space: anunció una colaboración con Pra para el diseño exterior del traje y presentó videos y renders en la feria de Milán 2024, aunque aún no ha revelado detalles técnicos concretos, argumentando la necesidad de proteger su propiedad intelectual.
- Collins Aerospace: informó a la NASA en 2024 que no podía cumplir con los plazos exigidos y se retiró del programa, dejando a Axiom como único proveedor.
El informe del OIG subraya que la dependencia de un solo contratista ha convertido a los trajes en un cuello de botella crítico. “Con base en nuestro análisis, si Axiom experimenta retrasos de diseño y pruebas semejantes al promedio histórico de los programas espaciales recientes, las demostraciones para Artemis y la Estación Espacial Internacional podrían no ocurrir hasta 2031”, indica el reporte.
El auditor también cuestiona la decisión de la NASA de “rentar” los trajes en lugar de producirlos internamente. Según el OIG, el modelo de servicio carece de un mercado comercial robusto para trajes de este tipo, lo que reduce la competencia y limita el número de empresas capaces y dispuestas a invertir en la tecnología. La salida de Collins dejó a la agencia totalmente dependiente de la capacidad técnica de Axiom.
En respuesta, Jonathan Cirtain, CEO de Axiom Space, afirmó que la compañía está trabajando en el “traje espacial más avanzado jamás construido” y que, hasta la fecha, ha acumulado 950 horas de pruebas presurizadas con tripulación. A través de su cuenta en X, Axiom aseguró que la primera prueba del traje está prevista para 2027 y su implementación operativa para 2028, “con la urgencia que exige la campaña Artemis”.
Por su parte, el administrador de la NASA, Jared Isaacman, respondió al informe del OIG en X, reiterando que la agencia ya no adopta un rol pasivo y que busca mejoras en los componentes de la nueva era lunar. Isaacman aseguró que en 2028 habrá un alunizaje con trajes de nueva generación desarrollados por Axiom.
El OIG no suaviza su diagnóstico: “Tras casi dos décadas, los trajes espaciales de próxima generación de la NASA siguen incompletos. Hoy la agencia continúa enfrentando retrasos y depende de Axiom Space para desarrollar tanto los trajes lunares de Artemis como los trajes actualizados para la EEI”.
Los trajes son solo una parte del cuello de botella que afecta a la nueva era lunar. La agencia también depende de avances en los módulos de descenso, a cargo de SpaceX y/o Blue Origin, cuyos calendarios siguen sin detalles oficiales.
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