El mar no espera: Los niños y adolescentes de Ensenada se suman a la defensa ambiental
En la fría orilla del Pacífico mexicano, Mahina, Damián y sus amigos encuentran la alegría entre las olas mientras aprenden a surfear y a proteger el mar que los rodea. Desde muy temprana edad comprendieron que incluso los paraísos costeros pueden ser amenazados por la intervención humana y la contaminación.

Al ponerse sus trajes de neopreno, Renata y Mahina, ambas de nueve años, observan de reojo las corcholatas que recogen del cantil. Se encuentran en la playa conocida como 3 Emes, una zona que estuvo a punto de desaparecer por el megaproyecto de ampliación del puerto de El Sauzal. De haberse concretado, esa y otras cuatro playas habrían quedado cubiertas de concreto, borrando la actividad de los surfistas y el entorno natural.
Un litoral bajo presión
En la Bahía de Todos Santos, a poco más de 100 kilómetros de la frontera con Estados Unidos, el surf mexicano tiene sus raíces. Hoy, la mayoría de los iniciados en este deporte lo hacen frente al pueblo pesquero de Manchuria, el asentamiento más antiguo de Ensenada, fundado por inmigrantes japoneses.
Impacto del proyecto portuario

- El puerto de Ensenada maneja mercancías entre Asia y América, y en 2025 recibió 360 cruceros, un 24 % más que en 2024.
- En las cercanías se instaló una terminal de almacenamiento y licuefacción de gas fósil destinado a mercados asiáticos.
- Los buques de carga emiten óxidos de nitrógeno y dióxido de azufre, partículas microscópicas vinculadas a enfermedades cardiovasculares y respiratorias.
Consecuencias para la salud pública
Mariana Espinosa, especialista en salud pública, destaca que los niños son uno de los grupos más vulnerables a la mala calidad del aire: sus pulmones y su sistema inmunitario están en desarrollo, respiran el doble que los adultos y sus vías respiratorias son más permeables.
En Ensenada, la proliferación de contenedores abandonados y la expansión de áreas industriales generan ruidos, derrames y proliferación de roedores y cucarachas, empeorando la calidad de vida de los habitantes.
Daños al ecosistema marino
Los suelos rocosos que sustentan bosques de macroalgas y praderas de pastos marinos son vulnerables al avance del puerto. Estos ecosistemas capturan carbono y sirven de refugio a múltiples especies; su degradación implica pérdida de biodiversidad y mayor emisión de gases de efecto invernadero.
Microplásticos y contaminación del agua
Los niños que practican surf recogen corcholatas y otros residuos, pero también se enfrentan a micro y nanoplásticos que llegan al océano a través de descargas industriales y de plantas de tratamiento de aguas residuales. La oceanógrafa Nancy Ramírez ha detectado microplásticos en todos los puntos de muestreo de la bahía, con concentraciones más altas cerca de los puertos de Ensenada y El Sauzal.
Estos fragmentos, a menudo contaminados con retardantes de llama, colorantes y metales, pueden provocar estrés oxidativo, inflamación y alteraciones de la microbiota intestinal, además de servir como vectores de bacterias, virus y pesticidas.
Acciones de la comunidad y educación ambiental
Nosotras y el Mar, una de las veintena de organizaciones civiles que se opuso al proyecto portuario, organiza limpiezas de playa y torneos de surf para concienciar sobre la contaminación. Los niños, como Mahina y Damián, han creado talleres de cuidado del agua y reciclaje que llevan a bazares locales, eventos de surf y festivales de vela.
En sus clases, los pequeños aprenden a identificar y recoger residuos, incluso cuando descubren “arcoíris” de gasolina derramada por barcos. También reciben información sobre los riesgos de ingerir plástico, que afecta a la fauna marina y puede llegar a la cadena alimentaria humana.
Monitoreo y normativa
La Comisión Federal de Riesgos Sanitarios mide la presencia de enterococos como indicador de contaminación fecal; valores superiores a 200 NMP por 100 ml de agua señalan riesgo sanitario. Entre 2017 y 2022 se registraron 11 cierres de playas en Ensenada, y en 2023 cuatro playas estuvieron cerradas por un mes.
Sin embargo, la normativa carece de requisitos para detectar metales, hidrocarburos o microplásticos, dejando un vacío importante en la protección de la población.
Perspectivas y futuro
Los jóvenes surfistas ven la defensa ambiental como una lección de ciudadanía: pueden influir en decisiones políticas a pesar de su edad. La ampliación del puerto de El Sauzal sigue en revisión, y la presidenta de la república ha señalado que, por ahora, no se avanzará con la construcción de un puerto de carga grande, aunque se contemplan mejoras y la posible llegada de cruceros de mayor calado.
Desde la comunidad se demanda la declaratoria de patrimonio biocultural y la creación de un esquema de protección que integre la pesca sostenible, el turismo responsable y la cultura del surf. Para 3 Emes se sueña con un acceso digno, un museo del surf, locales comerciales, un skatepark y senderos con especies nativas que fortalezcan la identidad del lugar.
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